Esta es una lista de alimentos que en condiciones adecuadas no pasan a un proceso descomposición y se mantienen aptos para seguir consumiendo:

 

 

 

 

Arroz. Es el primero de los ‘inmortales’. Su ausencia total de agua hace que se mantenga en buen estado de forma indefinida. Por eso es conveniente conservarlo en un lugar de humedad baja.

 

 

 

 

Azúcar. Aunque su textura puede cambiar, dura mucho tiempo porque impide el crecimiento bacteriano.         

 

 

 

 

Harina de maíz. Siempre que se mantenga seca y alejada de cualquier fuente de humedad.

 

 

 

 

Café instantáneo. La única condición es mantenerlo en el congelador. En la despensa puede durar de dos a veinte años.     

 

 

 

 

 

Vinagre de sidra de manzana. Hay que tener en cuenta que el vinagre ha sido durante siglos un método para conservar alimentos cuando no existía la refrigeración.

 

 

 

 

 

Miel. Aunque puede cambiar de color o cristalizarse, sus propiedades se mantienen indefinidamente. ¿La prueba? Algunos arqueólogos han encontrado miel con tres mil años de antigüedad y es perfectamente comestible. 

Importante: el tarro debe estar siempre bien cerrado.

 

 

 

 

 

Legumbres. Siempre almacenadas en un lugar hermético. Cuanto más tiempo tengan, más tardarán en cocinarse.

 

 

 

 

 

Alcohol. No tiene fecha de caducidad, pero al abrirlo y exponerlo al aire puede perder su sabor y textura debido a la oxidación. También es posible que se altere si se ve expuesto a condiciones climáticas extremas, luz intensa o calor.

 

 

 

 

 

Extracto de vainilla. Contiene alcohol y eso ayuda a prolongar su vida útil. Es importante que sea extracto puro y que esté bien sellado.

 

 

 

 

Sal. También se ha utilizado siempre como conservante para proteger otros alimentos del moho y las bacterias, manteniéndolos por más tiempo, ya que elimina la humedad.     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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