La seguridad escolar no es solo una cuestión del centro educativo. Dentro de nuestra labor como padres, es conveniente reforzar algunos aspectos y fomentar una comunicación fluida con nuestros hijos.
Independiente de la edad del niño, existen acciones que pueden ayudarlos en su día a día en clase, así como mantenerlos al tanto de los peligros que podrán encontrar durante su crucial etapa de desarrollo:

1. Aprender los procedimientos de emergencia del colegio
Emplear un rato para repasar esa información con nuestros hijos puede aportarles la confianza necesaria para actuar rápidamente en casos de emergencia. Además, es muy importante que estos conozcan cuáles son los accidentes más comunes a los que se encuentran expuestos (caídas, tropiezos, resbalones) y el resultado de los mismos, raspones, moratones, esguinces, luxaciones, fracturas o traumatismos. Una forma de prevenirlos es evitando correr por el centro escolar, por los pasillos o por el patio (aunque a menudo resulte la parte más complicada). Tenemos que enseñarles a abrir las puertas con precaución, dejar a un lado los juegos violentos en el recreo, no empujar a los compañeros, no subirse en las sillas o mesas, y subir y bajar las escaleras de forma cuidadosa.

2. Conocer varias rutas hasta la escuela y a casa
Asegurarnos de que los niños conocen tanto el camino principal como otras alternativas. En un escenario de emergencia, las calles pueden ser cortadas y es importante estar al tanto de otras opciones.

3. Respetar las medidas preventivas de cada instalación
Hay que tener en cuenta medidas como el hecho de registrarse a la entrada en las visitas, ir acompañado por personal interno durante el camino a las distintas partes del edificio o portar una acreditación para visitantes.

4. Hablar con nuestros hijos sobre cuestiones de seguridad escolar
Sin escatimar a la hora de ser específicos. Explicarles qué deben hacer cuando no se sientan seguros (buscar a algún profesor o llamar al 112). Asegurarnos de que saben cómo contactar con nosotros o con cualquier otra persona de confianza.

5. Involucrarse con las iniciativas de su escuela
Dentro de este tipo de acciones, se ha demostrado la efectividad de las campañas de seguridad vial en algunas zonas durante los periodos de mayor afluencia.

6. Poner en alerta al personal de la escuela sobre alguna posible alergia o enfermedad del niño
Nunca está de más asegurarnos de que tanto la dirección del centro como sus profesores estén al tanto de cualquier vulnerabilidad.

7. Concienciar a nuestros hijos sobre el uso de Internet y las redes sociales
Han de tener cuidado con las fotos y vídeos que comparten, no facilitar datos personales a desconocidos y, ante situaciones potencialmente inseguras, tener confianza con nosotros para comunicárnoslo.

8. Inculcarles una postura de tolerancia cero ante el bullying
¿Cómo? Instándoles a que transmitan cualquier suceso de este tipo a padres, profesores o fuerzas de seguridad. Por contra, si fueran ellos los causantes del incidente, es importante hacer que se pongan en el lugar de la víctima e imaginen cómo se sentirían. Cortar este tipo de actitudes desde el principio es una responsabilidad compartida por todos.

9. Hablarles de los peligros de algunas compañías
Llegados a cierta edad, los adolescentes deben conocer el entorno que les rodea. Entre sus compañías, pueden encontrar malas influencias o incluso, sin ser del todo conscientes, exponerse a la influencia de alguna banda juvenil violenta. No se trata de alarmarnos ni de ponernos en lo peor, pero sí es conveniente que les hagamos partícipes de algunas situaciones arriesgadas con las que se puedan encontrar.

10. Informarles sobre los efectos del alcohol y las drogas
De la misma manera que en el caso anterior, cuando nuestros hijos son adolescentes, tenemos que asegurarnos de que sepan los perjuicios que las drogas y el alcohol pueden causar tanto a su vida como a las de todos los que les rodean.

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