Después de más de dos meses de cuarentena, nos encontramos inmersos en un proceso de desescalada por fases con el que poder recuperar progresivamente nuestra actividad habitual. En estas largas semanas de ‘encierro’, la inmensa mayoría de personas han realizado poca actividad física y han visitado con más frecuencia la nevera, quizás llevadas por la ansiedad que produce la situación, y no siempre han optado por la alternativa más recomendable. No obstante, no es momento de autoflagelarse, sino de recuperar un estilo de vida saludable y tomar buenas decisiones a la hora de llenar el carrito del supermercado. Ahora más que nunca debemos introducir en nuestros platos aquellos alimentos que nos ayuden a estar en plena forma, como antes de la cuarentena.

Tras tanto tiempo sin apenas salir a la calle, nuestra piel está mucho más sensible a la exposición de los rayos del sol. Además de no olvidarnos de aplicarnos protector solar, también podemos ayudar a nuestra piel a través de la alimentación. Las verduras de hoja verde, repletas de vitaminas, minerales y antioxidante A; la zanahoria, rica en Vitamina C; las semillas de cáñamo y lino, fuente de energía de ácidos grasos esenciales, como Omega 3; o el pepino, una ‘bomba’ de nutrientes, son algunos de los productos que no pueden faltar en nuestra compra. Por supuesto, tampoco debemos olvidarnos de frutas como el pomelo, las cerezas, el melón o el mango, que cuidan y mejoran la calidad de la piel.

Para reforzar el sistema inmunológico

Si algo nos ha enseñado la pandemia es la importancia de tener un sistema inmune fuerte para poder enfrentarnos a nuevos problemas que puedan surgir en el futuro. Para mantener el organismo en buen estado, es fundamental y aumentar nuestras defensas cargados de vitaminas y antioxidantes. El pimiento rojo, el ajo, los arándanos, el brócoli, las espinacas o los champiñones son algunos de los productos que contribuirán a reforzar nuestro sistema inmunológico. La cúrcuma, el jengibre y el chocolate negro, rico en teobromina, que protege a los glóbulos blancos de los radicales libres, también son grandes aliados de una dieta post-COVID.

Para compensar la carencia de soluciones

Después de tantas semanas sin estar expuestos al sol, principal fuente de Vitamina D, podemos compensar este ‘déficit’ con pescados grasos, como el salmón, el atún y la caballa. Los huevos, el queso y el hígado vacuno también contienen esta vitamina de forma natural.

Para eliminar líquidos

Teletrabajo, maratones de series, juegos de mesa, libros… En los últimos meses, estar sentado ha sido nuestra posición estrella. El sedentarismo, sumado a un posible ‘desfase’ en la alimentación, ha podido provocar que nos notemos más hinchadas de lo normal o con el vientre muy abultado. Para combatir la retención de líquidos, no hay nada como ponernos en movimiento, reducir el consumo de sal e introducir alimentos ricos en potasio, como los plátanos, los tomates y el aguacate, y en Vitamina B6, como el pescado, cereales en versión integral y hortalizas como la coliflor, las patatas o las espinacas. También tenemos que reducir o eliminar la ingesta de hidratos de carbono refinados y productos procesados y beber agua, mucha agua.

 

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