La aromaterapia en difusión, gracias a los aceites esenciales, se ha convertido en una gran aliada en los cambios bruscos de temperaturas. Su capacidad de limpiar el aire de virus y bacterias ayuda contra la propagación de infecciones, algo especialmente útil cuando estamos ante el calor exterior y el uso del aire acondicionado.

Aceites esenciales como el limón, el eucalipto o el árbol de té, por citar algunos de los más conocidos, tienen propiedades antisépticas y, según un estudio británico realizado por la Manchester Metropolitan University, pueden eliminar hasta un 90 por ciento de las bacterias presentes en el aire.

¿Cómo actúan los aceites esenciales contra los virus?

Cuando un virus entra y se extiende por el organismo se fija en las células sanas impidiendo que el sistema inmunitario lo detecte. Los aceites esenciales en difusión hacen que los miles de receptores de las fosas nasales capten sus partículas, que destruyen la membrana del virus, y permiten que el sistema inmunitario desarrolle las defensas oportunas y proteja.

De esta forma, los aceites penetran en el torrente sanguíneo ayudando a estimular y mejorar el funcionamiento del organismo, haciendo que el sistema inmunitario esté preparado para desarrollar anticuerpos y resistir con eficacia los ataques de los virus.

Recomendaciones para la gripe y catarros

Para ayudar a combatir la gripe se recomienda difundir en el aire Eucalipto radiata sólo o mezclado con Limón, Árbol de té o Saro; en el caso de que ya haya una infección, es recomendable preparar una sinergia de Ravintsara, Saro y Laurel; y, para contrarrestar el cansancio, añadirle Abeto negro.

Para los resfriados, nariz tapada y dolor de cabeza se deben friccionar unas gotas de Eucalipto radiata en el pecho y mezclado con Ravintsara y Niaulí para difundir y limpiar la atmósfera.

Guía de aceites

Árbol de té (Melaleuca alternifolia): antiséptico y purificante. Contra infecciones bucales y ORL, período epidemias contagiosas invernales.

Limón (Citrus lemon): limpia el aire y aumenta las defensas del organismo. Potente antiséptico, antivírico y antibacteriano.

Eucaliptus radiata (Eucalyptus radiata): descongestiona las vías respiratorias en resfriados, catarros y constipados. Muy bien tolerado por los niños.

Ravintsara (Cinnamomum camphora): estimula las defensas. Es uno de los aceites esenciales más potentes contra los virus y para limpiar atmósferas en pacientes de riesgo como bebés, embarazadas y personas mayores.

Niaulí (Melaleuca quinquenervia): energizante, antibacterias y antivirus. Estimula las defensas.

Mandravasarotra o Saro (Cinnamosma fragrans): para períodos de epidemias virales contagiosas: constipados, catarros, infecciones ORL, gripes. Estimula las defensas.

Abeto negro (Picea mariana): expectorante, antitusígeno, antibacteriano. Combate el cansancio.

Palo de Hô (Cinnamomum camphora CT linalol): muy adecuado para infecciones contagiosas pediátricas. Infecciones pulmonares y ORL. Ayuda a calmar y conciliar el sueño.

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