El confinamiento por el coronavirus resulta especialmente difícil para las personas con trastorno autista. En el Día Mundial del Autismo explicamos cómo puede afectar la cuarentena a este colectivo y cómo ayudarles a sobrellevarlo

Es evidente que el aislamiento decretado por el estado de contingencia por el coronavirus trastoca la vida diaria de todas las personas, aunque no lo hace de la misma manera para todas ellas. Uno de los grupos especialmente sensible a esta situación es el formado por individuos con Trastorno del Espectro Autista (TEA), que suelen tener unas rutinas establecidas y pueden sentir un gran desconcierto ahora que se han tenido que modificar casi por completo.

En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que tiene lugar cada 2 de abril, se quiere concienciar a la población sobre este trastorno, y especialmente sobre las dificultades a las que se enfrentan aquellos que tienen TEA durante el confinamiento. Este trastorno suele provocar dificultades en la comunicación, en la relación con los demás y a la hora de expresar las emociones, y los afectados pueden repetir conductas compulsivas, lo que hace que necesiten tener unas rutinas muy marcadas.

Cómo ayudar a las personas con TEA a sobrellevar el aislamiento

Estas rutinas se han visto completamente alteradas por el confinamiento impuesto, que junto a la incapacidad en muchos casos de entender lo que está ocurriendo y el porqué de esta falta de libertad de movimientos, puede empeorar su estado, causándoles ansiedad, estrés y hasta conductas agresivas.

Algunos de los consejos para que el estado de estas personas no se agrave es intentar explicarles de manera sencilla la situación que se está produciendo, incluyendo mensajes positivos para no alarmarles demasiado y trasladarles una sensación de tranquilidad. Además, habrá que reestructurar las rutinas para que se adapten lo mejor posible y evitar posibles reacciones negativas.

Recomendaciones para atravesar esta época de resguardo:

Establecer nuevas rutinas. Es importante establecer horarios, ya que las personas con autismo necesitan predictibilidad, claridad y anticipación de sucesos o variaciones del entorno. Los horarios no solo dirigen las actividades específicas a medida que tienen lugar, sino que anticipan cambios de rutinas y reducen la ansiedad al ayudar a organizarse, comprender y prever las actividades diarias.

Comunicar a los chicos lo que está pasando. En este punto, hay muchos materiales como cuentos o contenido audiovisual para poder explicar de manera sencilla todo lo que está pasando y lo importante que es que todos nos quedemos en nuestras casas.

Un punto fundamental: el cuidado del cuidador primario de la persona con TEA, ya que es muy importante que estén calmados y que trasmitan la mayor tranquilidad posible, porque la herramienta más poderosa a la hora de calmar y tranquilizar al otro es el propio estado de la persona. Si la persona adulta, está en estado de nervios o muy angustiado e irritable, eso se transmite muy fácilmente y especialmente a los niños.

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