Poco a poco, todo el país se va acercando a la nueva normalidad. Y el calendario ha querido que hayamos pasado prácticamente del invierno al verano sin rozarnos con la primavera. Los días son más largos, el sol ya calienta y, por fin, podemos salir a disfrutar del aire libre e, incluso, darnos un chapuzón. ¿Cómo podemos afrontar el verano y nueva normalidad? Sigue leyendo y sigue estos consejos.
Lo más importante para disfrutar del verano y nueva normalidad es elegir bien el lugar en el que queremos y podemos pasar el día. Descartados los ríos y las pozas de agua dulce no tratada, donde al parecer el coronavirus podría sobrevivir algún tiempo, hemos de elegir: playa o piscina.

Piscina: tendremos que ponernos en contacto con las instalaciones para conocer su sistema de control de aforo, y lo más probable es que tengamos que reservar plaza.

Playa: lo mejor será informarse de la normativa local por si la restricción de aforo se hiciera con cita previa; en caso de acceso libre, no nos quedará más remedio que madrugar.

 

La maleta de verano y la nueva normalidad
Igual que no se nos puede olvidar el protector solar, en esta nueva normalidad, tenemos que tener en cuenta que no puede faltar:
• Mascarillas, ni el gel hidroalcohólico (que usaremos únicamente para la higiene de las manos y lo menos posible, ya que el gel hidroalcohólico y la exposición al sol no son buena combinación).
• En la piscina, usa un calzado para uso exclusivo dentro de las instalaciones.
• Si usamos tumbonas, mejor llevar las propias y no compartirlas.
• Para secarnos la cara cuando salimos del agua, incluir una toalla pequeña para cada uno.
• Llevar cosas con las que podamos entretener a nuestros hijos sin que les cueste demasiado no poder ir a jugar con otros niños.
• En cuanto a la comida, mejor no hacer uso de vajilla ni cubiertos, así que mejor bocadillos y fruta que no haya que pelar o se pele con facilidad. Resultará muy práctico salir de casa con el traje de baño puesto.

 

En la playa o la piscina
Es mejor hacer todos los pagos con tarjeta sin contacto o a través de aplicaciones de móvil; en caso de que sea imprescindible hacerlos en efectivo, dar el importe exacto para no tener que recibir cambio.
Si no nos asignan un lugar, es conveniente que nos instalemos en una zona que nos permita estar cómodos (no estará de más acotar nuestra parcela con las cestas o cortavientos, por ejemplo), adecuadamente separados de quienes se coloquen a nuestro alrededor, y acceder al agua por un camino lo más libre de gente posible.
Además, de las normas de higiene habituales, antes de meternos en el agua y una vez fuera de ella, todos deberíamos lavarnos las manos con agua y jabón (o con gel hidroalcohólico, en cuyo caso habrá que evitar la exposición al sol) y sonarnos contundentemente la nariz y tirar el pañuelo de papel a una papelera cerrada o guardarlo en una bolsa cerrada que irá a la basura.
Sobre todo, en la piscina no estará de más usar gafas o, mejor todavía, máscaras de buceo.
No es recomendable quedarse parado a la orilla del mar (por mucho que nos guste construir ahí castillos o barcas de arena o simplemente charlar), parece que la brisa podría contribuir a mantener el virus en suspensión más tiempo del habitual; en esa zona, la distancia entre personas debería ser muy superior a los dos metros. En la medida de lo posible, evitar usar los vestuarios o las duchas.

 

De vuelta en casa
Meteremos todo lo lavable directamente a la lavadora y desinfectaremos el resto. Si repasamos el día, probablemente nos percataremos de detalles que harán de la próxima jornada de verano y nueva normalidad más segura.

 

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