Cuando los niños entran en la pubertad (entre los 9 y 13 años), esa dulce etapa en la que están dejando de ser niños, pero aún no son adolescentes, comienzan a experimentar una serie de cambios emocionales, de comportamiento y físicos. Entre estos, algunos de los más notorios son la aparición de acné en el rostro, olores fuertes, puntos negros en la nariz y otros problemas dermatológicos, que pueden llegar a generarles inseguridades y complejos.
Como sabemos que se trata de una etapa de la vida que puede llegar a ser difícil para algunas familias, a continuación te compartimos algunos tips que puedes aplicar con tu preadolescente.
Con un poco de paciencia, puedes enseñarle algunas rutinas de auto-cuidado que, sin duda, marcarán una gran diferencia.

 

Pon a prueba los productos nuevos antes de utilizarlos por primera vez
Cuando se trata de elegir un nuevo producto para la piel es muy importante asegurarse de que contenga ingredientes suaves (no abrasivos) y propiedades humectantes, especialmente si es para niñas, con el fin de que la piel no se maltrate o presente alguna reacción alérgica.
Entre los 9 y los 13 años, los niños no necesitan productos demasiado elaborados o cargados de químicos, sino aquellos que son ideales para su delicada piel.
Por esta razón, se recomienda leer la etiqueta cuidadosamente antes de hacer una compra y luego realizar una prueba que consiste en aplicar una pequeña cantidad del producto cerca del lugar para el cual está destinado (por ejemplo, la cara).
De esta manera es posible evaluar cómo reacciona la piel previamente.

 

Si el olor corporal cambia, es hora de presentarle el desodorante
Si notas que tu hijo/a huele diferente, puedes motivarlo/a para que incluya el desodorante en su rutina de cuidado personal. Para las niñas que deben utilizarlo por primera vez, se recomienda optar por marcas libres de aluminio, que no irriten la piel y, por el contrario, la humecten.
Hay que destacar que en esta etapa es mejor utilizar un desodorante en lugar de un antitranspirante, pues sólo se necesita protección contra el mal olor y no contra el sudor.

 

Da el ejemplo para que tu hijo/a te siga
Es importante que sigas siendo consistente con tu propia rutina de cuidado de la piel y que no te descuides en ningún aspecto. Se sugiere elegir un jabón de ducha con propiedades humectantes y aplicarse crema humectante en el rostro y el cuerpo dos veces al día como mínimo con el fin de que la piel continúe hidratándose.
Las rutinas cambian frecuentemente dependiendo de la estación en la que se esté, los viajes y el clima. Por eso, hay que monitorear constantemente los cambios que va presentando el menor como, por ejemplo, si su piel luce más seca o
más grasa, para hacer las modificaciones pertinentes.

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