Más de la mitad de aves migratorias de Norteamérica vienen a México; en el Jardín Botánico se pueden observar algunas especies

Algunas viven aquí todo el año, otras eligen Culiacán para pasar sus vacaciones. Además de ser un lugar idóneo para observarlas, el Jardín Botánico es hogar para aves endémicas y refugio para aves migratorias.

Por sus ecosistemas y la fortuna de estar una zona geográfica biodiversa, la riqueza biológica se hace notable como muestra de lo que sucede temporada tras temporada a lo largo de Sinaloa.

México es el país en donde más de la mitad de las aves migratorias de Norteamérica pasan entre 6 y 8 meses al año, y cerca del 11% del total de especies que hay en el mundo habitan en nuestro país. En el Jardín Botánico se pueden observar ejemplares que viajan desde Estados Unidos y de los bosques boreales de Canadá, cuando empieza el invierno allá, buscan un lugar más cálido para pasar la temporada.

Y aunque regularmente se observan aves tropicales por nuestra localización en la planicie costera frente al Pacífico, a esta gran área verde de nuestra ciudad llegan ejemplares de la sierra que son migrantes altitudinales, como los chipes, que pese a que son muy pequeños, viajan largas distancias. También es posible observar a la tángara roja, que en el verano vive en el centro y sur de Estados Unidos y en invierno pasa por aquí; esto lo explica el biólogo Eduardo Quintero, quien es educador ambiental del Jardín Botánico Culiacán.

De las que ya tienen un hogar fincado aquí, las aves endémicas, es posible avistar muchos ejemplares en este espacio. Propias del noroeste de México son el perico catarina, el mirlo dorso rufo y la chachalaca vientre castaño; estos ejemplares son más valorados por los observadores de aves, e incluso algunos viajan únicamente para verlas.

Por: Alina Midori Hernández

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