Es importante enseñar a nuestros hijos a diferenciar lo correcto de lo incorrecto y a desarrollar su consciencia, respeto, amistad, paciencia, tolerancia, solidaridad, generosidad. Un niño que sepa respetar a los demás, y conozca las normas de comportamiento podrá convivir mejor y sentirse bien en cualquier situación o ambiente.
Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Es durante la infancia, observando el modelo de sus padres y profesores, cuando aprenderán las bases de la empatía y a diferenciar lo que está bien de lo que está mal.

La importancia de educar en valores
Los valores son el timón que dirige y dota de intención nuestra vida. Una persona sin valores está perdida, como un marinero en una tormenta, sin saber cuál es el rumbo a seguir.
Entendemos el sistema de valores de cada persona como los criterios que guían nuestra vida; y estos pueden ser valores personales, de influencia familiar y filosofía de vida, y valores universales.
La tolerancia, la convivencia, los derechos humanos, la cooperación, la libertad, el respeto, la sinceridad, la perseverancia o la honestidad son valores que nos ayudan a integrarnos en la sociedad y a hacer de ésta un mundo mejor.
Los valores personales tienen la importancia de conducir nuestras acciones. De esta manera, el ser humano nunca será tal si no poseemos una serie de valores arraigados en nuestro ser.
El sistema de valores de cada persona es único y personal, y es la suma de valores adquiridos en la infancia y valores adquiridos más adelante por la experiencia. De este modo, las personas, al ir creciendo y madurando, vamos revalorizando y reestructurando nuestro sistema de valores, e intentamos adecuar nuestra conducta a ellos, obteniendo más o menos éxito. Y es que nadie dijo que ser adulto fuese fácil.
Los niños aprenden todo lo que dices y, sobre todo, lo que haces. Eres su ejemplo a seguir, su modelo, por lo que si tú mismo no eres coherente con tus valores y tus actos difícilmente podrás educar a un niño en valores para conseguir en el futuro un adulto coherente.
La educación en valores corre un grave peligro cuando las personas sustituimos el tener por el ser. No sirve de nada que le hables a tu hijo de la importancia de la tolerancia, si luego en el transporte evitas ceder el asiento a una persona mayor, embarazada, o con muletas. Tampoco sirve que le hables sobre el respeto, si luego conduciendo, te adelanta un coche e insultas al conductor.

Consejos para educar en valores

1. Aprende a respetar sus opiniones
Los niños, y más cuando van creciendo, pueden no compartir muchos de tus puntos de vista y opiniones. ¿Cómo educar en valores? Es un error considerar a los peques como tablas rasas en las que podemos grabar a cincel todo lo que queramos transmitirles, y que aprendan a comportarse en base a ello.
Realmente, nuestra tarea como padres y educadores es ayudarles a pensar. A determinadas edades, y más cuando son pequeños, es difícil que entiendan el concepto del bien y del mal, pero si puedes transmitirle por qué es importante respetar a los mayores.

2. Evita el papel de predicador
No impongas tu sistema de valores, propónselo a tus hijos. Los niños necesitan tiempo para comprender, y para pensar en aquello que hacen. Acompáñales en el camino de aprender los valores, llévalos de la mano, pero déjales su libertad. Las personas no nacemos con una serie de valores incluidos, sino que los aprendemos, aceptamos y construimos en el proceso de madurez.

3. Sé coherente en tus palabras y acciones
Los niños perciben muchas más cosas de las que apreciamos a simple vista. Y una de las cosas que notan es la incoherencia. Por ejemplo; es posible que si a tu hijo le dices que no debe decir palabrotas se sienta confundido cuando te ve a ti hacerlo.
Debemos tener especial cuidado en las palabras que usamos para comunicarles ideas y valores, ser responsables y coherentes con ellas.

4. Apóyate en recursos externos
Los recursos externos en la educación de valores complejos son especialmente eficaces en edades tempranas. Cuando los conceptos o valores son muy complejos para poder ser expresados y definidos con palabras que el niño entienda, es más útil y tiene mucha más aceptación por parte del niño si nos apoyamos en recursos externos para transmitírselos.
Las fábulas, los cuentos, canciones, películas y cortometrajes pueden impactarnos más hondo que un discurso enardecido. Y la clave es la empatía. Cuando sintonizamos con un personaje y nos metemos en su piel, podemos llegar a entender sentimientos y actitudes complejas, más difíciles de explicar que de sentir. “A veces, una imagen vale más que mil palabras”.

5. Establece claramente cuáles son las normas y dónde están los límites
No hay nada que cause mayor estrago que darle excesiva libertad a un niño que aún no puede disfrutarla. Lo primero que tiene que aprender es a respetar tu autoridad como padre. Si no te respeta a ti o a sus hermanos, difícilmente podrá respetar a los compañeros de colegio. El niño tiene que interiorizar que sus actos tienen consecuencias, aprende algunas técnicas de modificación de la conducta. Para educar en valores hay que poner límites y marcar un equilibrio entre el “no” y el “sí”. Sobreproteger a nuestros hijos para evitar frustraciones es una estrategia totalmente ineficaz.

6. Da más importancia al ser que al tener
Dar importancia a objetivos extrínsecos y materialistas como la belleza, la riqueza, la fama, puede llevar a los niños a sentir vacío y desesperación. Sin embargo, si les enseñamos a valorar los vínculos familiares y la amistad, será más fácil que pueda llenar sus necesidades humanas. A la hora de transmitir valores a nuestros hijos, debemos tratar de invertir en experiencias, más que en cosas.

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