Si estás cerca de los 50, empiezas a sentir un calor indescriptible y te la pasas de pésimo humor, es inevitable, la menopausia está por llegar.
Los cambios en el cuerpo pueden empezar hasta diez años antes de que te deje de bajar para siempre, pero tú ni cuenta te vas a dar. ¿Cómo? Y no creas que porque tu vecina se la pasaba llorando y tu cuñada sudaba como si hubiera corrido un maratón, a ti te va a pasar lo mismo.
Las mujeres nacen con un número determinado de óvulos y poco a poco se agotan con la ovulación y cada menstruación. Conforme se van “gastando”, tu cuerpo empieza a producir menos estrógenos ováricos, que son las hormonas que hacen que una mujer sea mujer. Literalmente. Entonces, cuando se empiezan a acabar, empiezas a sufrir los síntomas porque tu cuerpo deja de producir tus hormonas más importantes.
Este proceso, junto con el cambio en el patrón de sangrado y otros síntomas, se llama transición menopáusica o perimenopausia.

¡Ya llegó, ya está aquí!
El síntoma distintivo de la transición menopáusica y los primeros años posmenopáusicos son los clásicos bochornos. Hasta el 80% de las mujeres en esta etapa los tiene pero solo un 20% se los trata y vive con algo que podría tener controlado con terapia de hormonas.
Los bochornos generalmente comienzan como una sensación repentina de calor en la parte superior del pecho y la cara que llega rápida- mente a todo el cuerpo. Esta sensación dura de dos a cuatro minutos y se puede asociar con mucho sudor, palpitaciones y hasta escalofríos y una sensación de ansiedad. Son el síntoma de la menopausia por excelencia.
Otro síntoma muy claro es la resequedad vaginal. La misma deficiencia de estrógenos lleva a una disminución en el flujo sanguíneo a tus partes nobles, o sea, baja la lubricación vaginal, ocasionando también dolor al tener relaciones sexuales.
Otras señales de que ya te alcanzó: periodos más leves o más pesados e intermitencia en ellos; aumento de peso; cambios de humor repentinos; insomnio; ritmo cardiaco más rápido; problemas en las vías urinarias; pérdida de pelo.

Los cambios hormonales no solo te afectan físicamente, estos son algunos de los efectos que tiene la menopausia en ti:
Irritabilidad, combinada con enojo, tensión, intolerancia, hostilidad, coraje y pérdida de control; es uno de los síntomas más mencionados.
Falta de confianza y seguridad en ti misma, sentimientos de insuficiencia, etc., por sentir que tus mejores años han quedado atrás.
Es hasta cinco veces más probable que la depresión regrese si ya la tuviste o que aparezca aunque nunca la hayas tenido porque durante este tiempo produces menos serotonina Insomnio, por lo mismo del estrógeno, y eso también te lleva a falta de concentración y todavía más irritabilidad.
Adiós al sexo, entre la resequedad, el calor y todo lo que estás sintiendo, ¿quién va a tener ganas de tener relaciones?

A la larga…
Con la falta de estrógenos también hay afectaciones físicas que van mucho más allá de sentir bochornos y que deben ser atendidos.
LOS HUESOS: la pérdida comienza durante la transición menopáusica y si no se cuida, puede convertirse en osteoporosis
EL CORAZÓN: el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular aumenta después de la menopausia, en parte, por la deficiencia de estrógenos
EL CUERPO: en los años posmenopáusicos, las mujeres ganan masa grasa y pierden músculo, no es que realmente engorden, más bien la grasa se redistribuye y se vuelven más panzonas
LA PIEL: el colágeno de la piel y los huesos se reduce, por eso te arrugas más fácil y te lesionas
EL EQUILIBRIO: no se sabe exacta- mente por qué se deteriora, pero parece que también es por la falta de estrógenos.

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