El título número trece, en la historia de los Tomateros de Culiacán, tiene un toque único, un sabor muy especial. En la 2020-21, los guindas dejaron plasmado en el terreno, su fuerza inquebrantable.

En marzo de 2020, muchos dudaban que el campeón, fuese a tener siquiera la oportunidad de refrendar el título. El 15 de octubre, la interrogante comenzó a disiparse y la campaña comenzó.

Pero el camino, además de los rivales ya conocidos y esperados, presentó nuevos retos desafiantes. El 6 de noviembre, ocurrió un evento inesperado. La Liga tuvo que hacer un receso para lograr que algunas novenas, recuperaran completamente la salud de sus peloteros. Fue así que se cancelaron tres series.

Diciembre llegó, pero todavía no alcanzábamos nuestro mejor momento. Después de caer el 25 contra los Yaquis, fue necesario tomar varias horas de reflexión en la intimidad del equipo, para reenfocar la energía hacia el bicampeonato.

Luego vino otro día difícil. Ya en 2021, el 6 se enero, los Algodoneros de Guasave empataron la serie de primera ronda de postemporada en nuestra casa. Ese día, trece hits nuestros no fueron suficientes, pero nos dejaron una gran enseñanza, misma que nos llevó a ganar dos duelos en fila y así, el boleto a semifinales.

En el camino a la semifinal, sumamos un refuerzo de oro: Jesse Castillo. Su bat fue fundamental para ganar los primeros dos encuentros en Ciudad Obregón y nuestro poderoso pitcheo hizo bien su trabajo, para en seis juegos conseguir el boleto a la final.

La última aduana, presentaba al rival clásico: Naranjeros de Hermosillo. El equipo sonorense encontró la forma de tenernos con tres derrotas a cambio de una victoria, e incluso, en el quinto juego a siete outs de perder la final.

Pero nuestro MVP, Sebastián Elizalde, resumió en un turno lo que significa ser tomatero. El cañonero zurdo le peleó en una batalla épica de quince lanzamientos a Marcelo Martínez, hasta que, con su hit, puso el marcador 3-3. Michael Wing lo definió en la décima y entonces, respiramos.

Pero el asunto no fue tan sencillo, todavía quedaba un poco más de drama. En el séptimo juego, teníamos ventaja de tres en las postrimerías del encuentro, hasta que Isaac Paredes lo empató de un tablazo… HR de tres carreras para igualar el marcador a seis.

Fue así que nuestro refuerzo, hizo nuevamente el trabajo. Jesse Castillo pegó HR solitario en la décima y Alberto Baldonado, puso el candado final que convirtió el deseo en realidad: #YaSon13.

La corona más reciente de los Tomateros, es un monumento a la resiliencia. La vida impuso retos inesperados y nunca antes conocidos. Pero los Tomateros mostraron nuevamente que un guinda, siempre es grande.

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