De las nuevas experiencias que estamos teniendo durante este época de confinamiento, elegimos el entrenamiento en casa como una de las mejores. Y no solo porque nos ha obligado a buscar infinidad de recursos para hacer ejercicio, desde vídeos en YouTube o Instagram hasta rincones caseros que pueden transformarse en gimnasios improvisados. No tener el tiempo limitado y, sobre todo, sudar en condiciones y con la cara totalmente limpia, sin nada de maquillaje, se está convirtiendo en una ventaja que no habíamos apreciado en toda su extensión hasta ahora. Tanto como para reconsiderar el horario del gimnasio, cuando vuelva la normalidad de la jornada laboral.
Dedicar la hora de la comida a una visita rápida al gimnasio es muy frecuente entre el personal con un horario laboral convencional. Permite reactivar la energía de cara a la jornada de tarde y evitar una comida copiosa con los compañeros de equipo. Sin embargo, acudir al entrenamiento con la cara maquillada y, lo que es peor, limitarse a retocar el ‘make up’ después, no beneficia de ninguna manera la piel. AL contrario. De hecho, impide que respire y aproveche el proceso de sudoración para evacuar toxinas y grasa que pueda obturar los poros.
Al terminar la sesión, los dermatólogos recomiendan limpiar bien la piel con un jabón neutro y, sobre todo, con agua fría. De esa forma los poros quedarán limpios y cerrados. Está claro: para que esta rutina sea posible, tendremos que acudir a entrenar a primera hora de la mañana o después del horario laboral.
No siempre es posible, claro, y para esos casos queda la opción de recurrir a cosméticos especialmente formulados para acompañar el ejercicio. No arriesgues el bienestar de tu piel.

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