Me decidí a escribir este artículo por tantos casos que veo constantemente en el consultorio, por comentarios entre amigas y familiares, comentarios no muy asertivos al tratar de dar ánimos a una mujer cuando acaba de perder un bebé antes de dar a luz. ¿Este tipo de comentarios lejos de ser enriquecedor para la persona, llegan a provocar dolor, descontento, molestia, al grado de preguntarse realmente me dicen esto las personas que me quieren?, en ocasiones prefieren retirarse de todos, con tal de ya no escuchar, porque se sienten incomprendidos o agredidos.

Algunos de los comentarios son; Era sólo un bebé, Qué bueno que fue al principio, No dio tiempo de amarlo, como la mayoría de las mujeres se ilusionan desde el primer día que saben que están embarazadas, la mayoría me refiero, cuando es un bebé, planificado por los padres o por la madre.

 

Otros comentarios como; Ni siquiera ha vivido, era solo un feto, si hubiera nacido el sufrimiento sería aún más grande, el sufrimiento es el mismo cuando hay deseo y amor por concebir, es su bebé, es su ilusión, es su sentir. Más comentarios como; deja de llorar él solo era un feto, no sintió. Tienes que olvidar esto y seguir adelante, realmente es olvidar esto ¿es real?, les daré un ejemplo simple cuando te asaltan a mano armada, sus vidas en un segundo ¿vuelven a la normalidad? ¿O tienen mayor precaución y observan más a su alrededor? Así igual es un duelo de un bebé de un mes o un año, es su proceso, es su sentir, porque desean reprimir el dolor del otro, ocultarlo y proseguir, así no funcionan las emociones, además de que cada ser humano tiene diferentes creencias religiosas o no las tienen, por ende, su proseguir y su sentir es totalmente diferente. En tu memoria, en tu cuerpo, queda registrado un cambio hormonal, un cambio emocional, queda registrado estoy embarazada, tendré un hijo y en lapso sea poco o mucho tiempo todos tus comportamientos y cuidados incluyen tu embarazo. Entonces como se supone que le diga a su organismo, a sus emociones y a su cerebro, no pasa nada, fue lo mejor. Siempre en consulta he dicho que hay que ponernos los zapatos del otro para saber lo que está cargando en su vida y en su corazón, mientras no lo hagamos no podremos descubrir la verdadera riqueza y potencial que tiene el ser humano para amar. Claro, siempre será más sencillo juzgar, forzar, obligar, por supuesto, por que no eres quien vivió esos cambios en todo su entorno de vida.

No quiero escucharme sarcástica, pero tengo mis frases preferidas, las más alentadoras que he llegado a escuchar que les dicen a todas las mujeres que llegan a perder un bebé, tranquila eres muy joven tienes la oportunidad de intentarlo muchas veces, como si esto fuera el juego de las canicas en la verbena, tiene 10 tiros y si no le atina no hay problema tendrá un premio de consolación, aquí todos ganan, caramba, urge la educación emocional, urge aprender a ser prudentes, sensibles ante el dolor y respeto ante el sentir de otro ser humano, que ha perdido a su bebe, feto o no feto, para ella es su bebe y posiblemente hasta nombre tenía ya.

Una más de mis frases favoritas, que sigo sin comprender y como todos se vuelven expertos en el tema es; solo habla del bebé que murió, pobre, necesita tratamiento psiquiátrico, esta depresiva. Uff cuanta insensibilidad ante el dolor de cualquier ser humano.

La lista de frases insensibles es gigantesca y definitivamente no cabe en una sola historia.

 

Después de leer todas ellas, te pregunto: ¿es posible evaluar el amor de una madre al recibir la noticia de que está esperando un hijo?

Posiblemente algunos respondan que sí, otros dirán no, no se puede. Para los que responden que no es posible, comprenderán y enteran que tampoco es posible medir el dolor de las madres que han perdido, un feto, un bebé, un hijo, un adolescente o un hijo adulto. Haber perdido a un hijo aún en el vientre no significa que el sufrimiento es menor que de una madre que lo pudo tomar entre sus brazos.

En la pérdida gestacional y neonatal muchos creen que no hay motivo para luto, como si el dolor pudiera ser medido por el tiempo de convivencia con su hijo, por el supuesto de no haberlo tenido en sus brazos y por el lazo que se hacen aún más fuerte durante su desarrollo. ¿Por qué sufrir por alguien que no conociste, ni siquiera se formó? Dicen aquellos que nunca han vivido el dolor abrumador de perder a un hijo. Lo que debemos de comprender es que el dolor seda, porque desde el principio siempre hubo amor. Así que, si hay amor, es inevitable que exista el dolor.

El dolor de perder a un feto, un bebé, niño no se compara; no tiene tamaño y no es condicionada por el tiempo de embarazo o de convivencia con él.

Recordemos que para algunos momentos de la vida no hay palabras, solo el acompañamiento y respeto por el dolor que esta viviendo en ese momento.

Definitivamente el duelo nos desafía a amar una vez más.

 

Por: Erendira Paz
Psic. Clínica
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