El tenis es un deporte apasionante que juegan por hobbie millones de personas en el mundo, pero llegar a ser tenista profesional no es nada fácil. Requiere de gran disciplina y rigor para prepararse, de actitud y empuje que lleven a perseverar sin desanimo hasta lograr el sueño. Es una decisión de vida que tomó Hans Hach, sabiendo que este proceso lo llevaría a donde debe de estar.

Su interés por el tenis surgió a los tres años de edad, dentro del Club Colinas ubicado en Culiacán, Sinaloa, lo que le permitió pasar por distintas etapas, desde jugar por diversión hasta tomarlo con seriedad al darse cuenta de que el deporte blanco era su pasión.

“De niño era lo que me gustaba hacer todo el día, luego tomé la decisión de entrenar como algo más serio, algo más competitivo”, recuerda Hans Hach.

Mientras estudiaba en Texas y a la par jugaba tenis colegial en equipo para su universidad, el joven culiacanense se dio cuenta de que realmente disfrutaba más la vida cuando se encontraba dentro de una cancha. Tras obtener su título como licenciado en administración de empresas en el 2013 y observar como algunos de sus compañeros conseguían trabajo las dudas comenzaron a surgir.

No estaba seguro de que si entregándose por completo al deporte llegaría a triunfar, pero su perseverancia, su ímpetu por dedicar su vida al tenis lo llevó a prepararse día a día para vencer a otros jugadores y lograr pertenecer a la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).

Hans Hach no sólo se ha vuelto un orgullo para su familia y la sociedad sinaloense, sino también para todo México, pues su esfuerzo, talento y dedicación lo han posicionado en el ranking 191 en dobles.

Ha participado en torneos de alto nivel como la Copa Davis, el Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco, en el Challenger Banque Nationale de Granby, Canadá, en Guzzini Challenger en Italia, el ATP Challenger Quito y muchos más.

Así mismo, en el Abierto Los Cabos, donde fuimos testigos de un juego espectacular en el que Hach con su dinamismo y energía mantuvo a la afición al filo de sus lugares hasta el último momento, especialmente a todos los sinaloenses que asistieron al torneo.

Sin lugar a dudas, Hans Hach dará mucho de que hablar en el futuro, porque aunque el camino no es nada sencillo, su amor al tenis lo impulsa a seguir preparándose, a no desistir.

“Mucha gente a veces me dice ‘ya voy a dejarlo porque no lo siento’, yo lo siento bastante y mientras mi cuerpo pueda, mientras yo siga con la misma pasión, mientras yo siga empujando, estaré jugando, porque es algo que nací para hacer”, nos manifiesta con entusiasmo.

Volverse un jugador de la ATP lo convirtió en el ejemplo a seguir de muchos niños que desean llegar a donde él está, a los que les aconseja que sigan su pasión.

“El tenis es un deporte muy bonito, que también puede llegar a ser difícil, pero te abre muchas puertas, por eso si hay pasión deben seguirla, seguir jugando, seguir el sueño, aunque no sea una ruta fácil”.

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