La esperanza tiene un impacto emocional y mental de suma importancia en la vida de cualquiera de nosotros, la esperanza te lleva a tener una mejor salud física, te involucra en proyectos crecimiento, la esperanza nos lleva a estar con los seres que amamos y acompañarlos en algún momento doloroso de su vida. A sí mismo, se ha encontrado que niveles superiores de esperanza están asociados con el afecto positivo de una mayor satisfacción con la vida, con altos niveles de percepción de bienestar y encontrarle un alto sentido a la vida.

Favorablemente, la esperanza es contagiosa, así que podemos tener la dicha de poder ser tocados por la esperanza todos los días de nuestra vida. Solo es necesario aprender abrir la puesta para dejarla entrar y realice su magia a nivel mental y emocional. Al llegar a ser tocados por la fe y esperanza de otros LLEGA A INSPIRAR DOBLEMENTE LA VIDA DE CAULQUIER PERSONA Y DE QUIENES ESTAN CERCA DE NUESTRAS VIDAS; así de simple se llega a contribuir a tu propia sensación de bienestar, motivación, y crecimiento, asimismo se multiplica el crecimiento mutuo en nuestras relaciones personales, la importancia de esparcir por el mundo la esperanza nos lleva a un bienestar en común y que bien sabemos que todos, la necesitamos.

Actualmente las noticias no parecen alentadoras para la salud física ni mental, en estos tiempos del coronavirus o COVID-19. Sin embargo, el poder de la esperanza y la fe es una herramienta potente de la cual disponemos todos, nos permite sostenernos y seguir de pie.

La esperanza es un estado de ánimo en el cual se presenta la posibilidad de lograr o alcanzar algo anhelado. La esperanza representa la fortaleza para poder continuar adelante cuando todo parece que está perdido. Asimismo, la esperanza brinda consuelo en momentos complejos o difíciles.

EN DEFINITIVA, LA ESPERANZA ES UNA FUERZA QUE INSPIRA A SEGUIR, QUE NOS LLEVA A SER PERSEVERANTES. RETOMANDO SU SIGNIFICADO, LA ESPERANZA NOS AYUDA A MANTENER LA CONVICCIÓN QUE ES POSIBLE ALCANZAR LO “IMPOSIBLE”.

La esperanza es una conducta aprendida, así que en cualquier momento de nuestra vida podemos aprender a tener esperanza y de esta forma vivir con un compromiso armonioso entre la sociedad y la vida misma.

Algunos beneficios de tener esperanza:

Afrontamiento del estrés: Las personas con mayores niveles de esperanza son más efectivas en hallar soluciones alternativas a sus problemáticas. Las personas con esperanza logran enfrentar con mayor facilidad los obstáculos, mientras que las personas con menor esperanza tienden a evadir los obstáculos o perpetuar situaciones.

Salud mental: Investigadores han encontrado que a mayor nivel de esperanza hay menores índices de depresión, mejor salud mental y pensamientos positivos.

Mejores relaciones interpersonales: Las personas con altos niveles de esperanza son propensas a involucrarse en las metas de los demás y son vistas como personas empáticas, colaboradoras y positivas.

Pd: La humanidad debe aprender a vencer el miedo. Debemos aprender a no tener miedo recuperando un espíritu de esperanza y confianza. La esperanza no es un vano optimismo, dictado por la confianza ingenua de que el futuro es necesariamente mejor que el pasado. Esperanza y confianza son la premisa de una actuación responsable y tiene su apoyo en el íntimo santuario de la conciencia, donde el hombre esta solo consigo mismo y con Dios. (Juan Pablo II, parte del discurso ante la ONU, 05/10/95).

Les deseo que tengan un excelente inicio de año, donde sus corazones estén llenos de esperanza, conciencia responsable, empatía y amor propio. Valorando lo que tienes, superando lo que duele y siempre viviendo por lo que quieres en todos los aspectos de tu vida. RECORDANDO SIEMPRE QUE  LA VIDA ES BELLA.

Por: Erendira Paz

Psic. Clínica

Cédula: 8156408

Correo:

erendirapaz2017@hotmail.com

Cel. (667) 996-3761

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