La presión social a veces nos hace aparentar algo que no somos o que no sentimos, precisamente por quedar bien con otra persona. El problema llega cuando esto se vuelve un modo de vida que termina por destruir nuestra autoestima.

Esta tragedia ocurre al sentimos presionados por complacer a los demás, para ser aceptados y admirados. Por ello, el tema es “dejar de ser”, pues debemos entender que es imposible complacer a todos los que nos rodean. En pocas palabras, tratar a detalle lo que es la presión social y cómo frenar que influya en nuestra vida.

Siempre habrá alguien que pregunte por la pareja, por los hijos, que critique si se portan bien o no… todo con base en ideas de lo que la sociedad considera correcto. La presión social está presente desde que nacemos hasta que morimos, y eso no quiere decir que debas obedecer todos esos modelos, pues seguirlos hará que te olvides de tus propios sueños.

Aquí algunas sugerencias para guiarse por la voz del corazón y no por la de los demás:

Las cosas de quien vienen

Hay quienes se la pasan criticando su entorno porque no son felices con su vida y quieren que todos sientan lo mismo que ellos. La realidad es que son tan infelices, que así estuvieran frente a las maravillas del mundo una sonrisa no podría dibujarse en su rostro.

Toma las cosas de quien vienen. Esa persona que tanto te critica o que tan mal te hace sentir, ¿es un ejemplo a seguir? La respuesta dará paz a tu ser.

Confía en ti mismo

Las decisiones que hemos tomado en la vida pueden haberse visto coartadas por la presión social, sin embargo debemos aprender a confiar en nuestro instinto, en nuestro corazón y perder el miedo a hacer las cosas de una manera distinta. Si te educaron de tal forma no quiere decir que debas educar a tus hijos igual. Cambiar patrones dañinos implica hacer las cosas de diferente manera. 

Deja de buscar la perfección

Debemos estar conscientes de lo que podemos hacer y de lo que no se nos da tan bien. En ocasiones creemos que si somos perfectos seremos agradables a los demás, pero siempre encontrarán algo que criticar y, sobre todo, lo perfecto no existe.

Deja de presionarte por llegar a niveles lejanos de la realidad. Acéptate como eres y todo te será más fácil.

Celebra tus logros

Reconoce tu esfuerzo y tus méritos. Valora el tiempo que has invertido en eso y disfruta las recompensas. No necesitas que alguien más lo reconozca ni presumirlo a quienes han tenido menos fortuna, simplemente haz lo que te haga feliz y disfruta cada momento del proceso.

Escucha a quienes te aprecian

Así como hay personas que se desviven criticándote, hay otras que buscan verte feliz y te ofrecen consejos, palabras de ánimo, te escuchan y te ayudan a alcanzar todo lo que deseas pero que ves muy lejos. Quien te quiere ver feliz no te criticará sino que te dará sugerencias para mejorar, y sentirás que sus palabras te hacen sentirte mejor.

No seas parte de la corriente

Me refiero a que no seas parte de chismes o de críticas a otras personas. Muchas veces pensamos que actuar igual que la gente tóxica que nos rodea evitará que seamos blanco de sus ataques, pero basta que demos la espalda unos segundos para que también hablen mal de nosotros.

Predica con el ejemplo: si estás en un lugar donde empiezan a criticar o a decir chismes, guarda silencio y si es posible, aléjate. Esto quitará poder a las acciones de esas malas personas.

Agradece

Terminar tu día agradeciendo lo bueno que pasó en él te ayudará a tener mejor ánimo, verás que los malos momentos también son parte del paisaje pero no lo más importante. Esto dará más peso a tus logros, descubrirás que las críticas que recibiste no tienen el poder que pensabas, y que eres mucho mejor que todo eso.

Analiza y valora las lecciones de la vida

Los malos momentos dan balance a lo que haces, y las buenas experiencias te hacen sentir invencible. Pero recuerda que ambos te enseñarán algo.

En el caso de las críticas, aprenderás a filtrar amistades, a tomar las cosas de quien vienen, y llegará un punto donde esos ataques no podrán lastimarte porque sabrás cómo protegerte de ellos.

Trabaja en tus pensamientos y construye una personalidad fuerte. Recuerda lo que decía el gran Don Quijote de la Mancha: “Deja que los perros ladren, Sancho amigo, es señal de que vamos pasando”.

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