En esta coyuntura ha surgido una nueva forma de ver películas con plenas garantías independientemente de la fase en la que estemos: es el resurgimiento de los autocines.

Sus orígenes se remontan a principios de la década de los años 20, en los que ofrecían funciones de cintas mudas, en Texas. Fue hasta 1932 que se patentó el sistema de autocinemas y cuando el mundo conoció por primera vez la experiencia de ir al cine en la comodidad de tu auto.

Es una imagen que tenemos asociada al pasado, a las noches de verano y a algunas películas de los años 70 y 80, pero el coronavirus los ha vuelto a poner de moda. No en vano la fórmula es tan sencilla como eficaz a la hora de minimizar el riesgo de contagio: consiste en ver la película desde nuestro coche, un entorno completamente seguro, sin tener contacto con nadie más que con nuestros acompañantes.

En Alemania está viviendo todo un auge: desde que apareció el coronavirus se han abierto 30 autocines en todo el país confirmando que son una forma de ocio rentable. No es el único ejemplo que encontramos: en Lituania se ha improvisado uno para poder celebrar el Festival Internacional de Cine de Vilnius y en Corea del Sur la asistencia se ha incrementado un 40% al venderlo como la experiencia cinematográfica más segura.

¿Te atreverías a revivir la experiencia?

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