Registrada hace 25 años con el nombre de María Lorena Ramírez Nahueachi es la corredora tarahumara que ha conquistado diversas proezas atléticas en nuestro país y Europa, acaparando la atención de la prensa y sus colegas por el uso en las carreras de su indumentaria tradicional y huaraches (de la marca Windy’s, como ella me lo confesaría el último día) que contrastan con la parafernalia mediática y tecnológica que viste y calza a estos atletas; incluso, su peculiar entrenamiento también es motivo de debate al distar de las rutinas profesionales y que para ella solo se resume en un “subir y bajar la montaña”.

La vida de Lorena Ramírez Hernández, considerada la mujer más rápida de México, llegó a las pantallas a través de un documental de Netflix que narra la vida cotidiana de la corredora rarámuri, quien ha destacado a nivel mundial por sus proezas en atletismo. Usando siempre su indumentaria tradicional (huaraches y faldas que pueden pesar hasta dos kilos), Hernández se ha lanzado a galopar hasta 100 kilómetros en maratones de todo el mundo.

Aunque la mexicana ya había participado en carreras regionales, no captó la atención internacional sino hasta 2017, cuando ganó el primer lugar del Ultra Trail (una carrera de 50 kilómetros) con un tiempo de siete horas y veinte minutos. En 2018 alcanzó la tercera posición en el Ultramaratón Bluetrail, que es de 103 kilómetros.
Si bien sus logros deportivos son verdaderas hazañas, la principal razón por la que Lorena ha generado asombro es porque, a diferencia del resto de los competidores con calzado y ropa especializada, ella siempre usa la indumentaria típica de su comunidad. Así, la deportista se ha convertido en un símbolo de los pueblos indígenas.

Lorena, la de pies ligeros
Conocer más sobre ella y su familia fue la misión de este documental (ya disponible en Netflix); de ahí que se filmara Guachochi, Chihuahua, de donde Hernández es originaria. Bajo la dirección de Juan Carlos Rulfo, Lorena comparte su quehacer diario, desde sus labores como cuidadora de un rebaño, hasta sus largas caminatas por senderos pedregosos.

Ahí, ella cuenta que fue su padre quien la llevó a su primera carrera de 10 kilómetros. Aunque afirma que nunca correría con otra cosa que no fuera su ropa típica y sus huaraches, también confiesa que a veces se pone un short debajo de su falda, simplemente para ver cómo se siente.

Lorena, la de pies ligeros, forma parte de la miniserie Río Grande, Río Bravo, la cual es producida por el actor mexicano Gael García. Este proyecto constará de 50 materiales que se estrenarán durante los próximos dos años, y en las que se contarán historias sobre la frontera entre Estados Unidos y México.

Lorena ha corrido por diferentes partes del país y del mundo. Su primera carrera fuera de México fue en 2017 en la isla canaria Tenerife, en España; donde se hizo reconocida por correr vestida con falda, o sipúchaka de pliegues, recorriendo 100 kilómetros. Sus sandalias de plástico, los únicos zapatos con los que corre, no salieron perjudicados.

“La primera vez que mi padre me llevó a Guachochi (población del estado de Chihuahua) fue para una carrera de 10 kilómetros. Estaba contenta porque nadie me podía seguir el ritmo”, se le escucha decir a Lorena Ramírez, en el proyecto de 28 minutos de duración. En una de las escenas, la joven está sentada en un par de rocas y le muestra a la cámara una bolsa negra repleta de cajas de tenis de marca para correr. Aunque los aceptó, confirmó que no los usará, pues todos a quienes se los ha visto puestos van detrás de ella en la mayoría de las carreras.

Este proyecto muestra múltiples riquezas, pero una de ellas es la realidad de una etnia que está viviendo en la sierra tarahumara, una población que, de acuerdo con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, llega a carecer de necesidades alimentarias básicas, como el agua.

Lorena es un pretexto para mostrar realmente que su vida es diferente a la que la mayoría consideramos como normal. Muestra a una sociedad que procura un cambio y ese cambio es integrar todos estos lugares recónditos del país para mostrar una composición

Y es que la familia de la ultra maratonista vive alejada de la ciudad y del desarrollo tecnológico. Lo único que rodea a su casa son árboles, caballos y borregos, a los que Lorena, junto a sus hermanos, arrea. Ala corredora se le ve feliz en ese escenario, un campo que ya conoce y que sabe cómo manejar. Cuando está frente a la cámara, por otra parte, sus gestos parecen duros, como si estuviera contando el tiempo para terminar una carrera e irse a las montañas, a su hogar.

Uno de los aspectos más importantes para el especialista es cómo se le refleja a Lorena Ramírez en este documental, pues más allá de la deportista nacional, se demuestra que es una mujer valiente, con carácter, y que es la integrante de un grupo social considerado como vulnerable y olvidado.

 

Lo mejor del documental es que destaca la utilización de la lengua indígena, la estética de la fotografía, la alimentación que tiene la familia y la vestimenta que utilizan. Todos estos elementos son puestos al televidente para mostrarle rasgos que poca gente ve, aquella que ha visto toda su vida televisión comercial. Actualmente Lorena representa la fuerte tradición atlética de los rarámuris. Ya que no es la primera vez que corredores de este pueblo indígena tienen exposición mundial.

 

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