La piel es la parte exterior del cuerpo, en contacto con el medio ambiente. Ejerce diversas funciones, principalmente de protección, sensibilidad y regulación térmica. Para cuidarla y prevenir enfermedades, las terapias naturales intentan favorecer su equilibrio o bien ayudar a depurarla y mantenerla en buenas condiciones mediante dietética, hidroterapia, masajes, plantas medicinales, cosmética natural…

Sin olvidar la estrecha relación que hay entre la piel y las emociones. No en vano, la piel deriva –al igual que el sistema nervioso– del ectodermo del embrión. Por eso determinadas patologías pueden considerarse psicosomáticas y casi todas ellas mejoran cultivando la tranquilidad y las emociones positivas.

1. HIGIENE ÓPTIMA DE LA PIEL

Para proteger la piel es necesaria su limpieza cotidiana. Profunda pero suave, es fundamental para liberar la superficie cutánea de residuos e impurezas, como las que desprenden los automóviles y las industrias.

Leches, lociones y geles con ingredientes suaves y calmantes son los más indicados. Con el rostro completamente limpio, puedes aplicarte una crema de noche a base de complejos vitamínicos, extractos de plantas o antioxidantes naturales.

2. LA MEJOR ALIMENTACIÓN PARA LA PIEL

Además de los consejos dietéticos generales, hay nutrientes concretos especialmente importantes para la piel:

  • Ácidos grasos esenciales. Suele haber deficiencia de ellos o una dificultad para sintetizarlos. En consecuencia, disminuyen las prostaglandinas, con propiedades antiinflamatorias.
  • La hidratación de la piel es importante. Por eso se recomienda beber agua durante el día, alrededor de unos 2 litros, lo que también evita el estreñimiento.
  • Es preferible abstenerse en lo posible de alimentos industriales: refrescos, patatas fritas…
  • El azufre es un mineral importante para la piel y el cabello, además de que colabora en la depuración hepática, interesante frente a problemas dermatológicos. Lo contienen: huevo, ajo, cebolla, nabo, puerro, col, coliflor…
  • El cinc también es de interés para el buen estado de la piel. Participa como enzima en numerosos procesos metabólicos, protege el hígado, forma parte del sistema inmunitario y favorece la conversión de los ácidos grasos en prostaglandinas que reducen las inflamaciones cutáneas.

4. CALOR Y HUMEDAD PARA ESTIMULAR LA PIEL

Además de seguir una dieta saludable, se puede cuidar la piel tomando regularmente una sauna o un baño con sales de Epson, para estimular la eliminación de toxinas y activan la circulación sanguínea.

BAÑOS PARA ABRIR LOS POROS

He aquí un ejemplo de baño para reactivar el intercambio cutáneo. Tiene por finalidad dilatar los poros y provocar una abundante transpiración que ayude a eliminar los residuos que se acumulan en la piel.

Se aconseja en caso de sufrir dermatitis y psoriasis. Antes del baño es conveniente beber un vaso de agua para facilitar la sudoración. Se disolverá un kilo de sales de Epson (cloruro magnésico), que puede adquirirse en droguerías, en la bañera ya preparada, llena de agua caliente en sus dos terceras partes.

  • Sin enjabonarse, primero hay que frotarse enérgicamente la piel.
  • Después sumergirse en el agua durante unos veinte minutos.
  • Al salir de la bañera, tras secarse bien, conviene meterse en la cama bien abrigado para provocar el sudor.
  • Transcurrida media hora, hay que secarse nuevamente y aplicar sobre la piel aceite de almendras realizando un masaje suave.

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