La cefalea es una de las patologías más frecuentes y sus causas suelen estar asociadas a factores ambientales o de conducta.

Dolor pulzante e intenso, fotofobia, visión borrosa, sensibilidad al sonido, entre otros, son algunos de los síntomas neurológicos característicos de la migraña, un tipo de dolor muy fuerte de la cavidad craneana que usualmente se experimenta sólo en un lado de la cabeza y que puede derivar en otros padecimientos.

Este padecimiento puede producirse por múltiples causas que van desde problemas neurológicos heredados, hasta factores ambientales, y se presenta en personas de ambos sexos desde los 10 años de edad, aunque su incidencia disminuye a partir de los 50.

Los médicos especialistas hacen énfasis en que no todos los dolores de cabeza derivan en migrañas ni todas las migrañas terminan siendo dolores de cabeza, y que por lo tanto no deben confundirse.

La molestia de la cefalea se debe a que las arterias ubicadas en el cráneo se dilatan. Este padecimiento es uno de los motivos de visita al médico.

Por lo contrario, la migraña está ocasionada por una actividad cerebral anormal, a pesar de que su causa exacta sigue sin aclararse. Este ataque comienza en el cerebro e involucra vías nerviosas y químicos que afectan el flujo sanguíneo y tejidos circundantes.

Distintas fases

El sitio web www.medlineplus.gov señala que las migrañas se presentan en diferentes etapas en las que el dolor se va intensificando, por lo que, en ocasiones, pueden ser incapacitantes.

El portal médico indica que comienza con los llamados pródromos, o síntomas iniciales, que se presentan dos horas antes de la aparición del dolor, y pueden estar relacionados con fallas en el hipotálamo. Ello puede generar cansancio, aumento del apetito, bostezos y retención de líquidos.

La automedicación puede agravar las migrañas. Por eso es tan importante un diagnóstico adecuado. Luego viene el dolor, el cual se incrementa rápidamente y puede durar hasta 72 horas. Va seguido de la “resaca” o postdromos, que comúnmente vienen acompañados de mucha sed y sensación de cansancio posterior al ataque.

Molestia leve

Los dolores de cabeza duran menos y, aunque resultan incómodos, las personas pueden seguir desempeñando sus actividades diarias sin problemas. Sin embargo, tampoco deben tomarse a la ligera pues tal vez denoten problemas nasales, bucales, de deshidratación, mala digestión o depresiones y trastornos de conducta.

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