Hace diez años, cuando decidí que quería estudiar diseño de modas, encontré un par de motivos muy fuertes. El primero es que la moda ya era mi hobbie pues me encantaba coser pedazos de tela y pretender que me hacía ropa. El segundo es que creía que podría realmente poner a prueba mi creatividad.

 

Aunque es cierto -y mi creatividad se pone a prueba todos los días-, descubrí que existen más de dos etiquetas en esta industria y hay, como en cualquier sector, un millón de cosas que se pueden hacer que caen en el medio, entre creativo y técnico.

 

Mi mayor lucha siempre ha sido que me encantan las medidas, los patrones, los trazos planos, los textiles, la manufactura pero eso no se considera creativo. Pareciera que ser creativo es tan importante ahora como tener likes en tus fotos de Instagram.

 

Estando en Nueva York, he descubierto que hay un espacio para miles de diferentes talentos y yo he encontrado mi espacio en el desarrollo de producto.

 

Desarrollo de producto es coordinar todas las etapas de la prenda, desde el concepto hasta que está en un centro de distribución listo para irse a las tiendas. Mi trabajo es básicamente asegurarme que el producto final está hecho a tiempo; vaya, de acuerdo a lo que las tiendas necesitan tener en los aparadores; esté dentro de nuestra inspiración y colores; siga el concepto de la marca; sea rentable y de viable producción. Además, claro, de desarrollar todos los textiles y pasamanerías que se utilizan en las muestras iniciales.

 

Un puesto como este es algo que muy poca gente conoce que existe y que creo que es el matrimonio perfecto entre técnico y creativo. Encontrar mi sweet spot me tomó tiempo y he pasado por muchos tipos de tareas antes de encontrar esto.

 

En Bibhu Mohapatra -mi primer trabajo-, hacia de todo; desde relaciones públicas, hasta administración, pasando por diseño y producción local en NY.

 

En Badgley Mischka, empecé asistiendo en producción, luego fui gerente de producción y después me comencé a hacer cargo de proyectos de diseño, pero me parecían ser los extremos: “producción vs diseño”.

 

Ahora en Marchesa, he encontrado el punto perfecto entre Photoshop y Excel desarrollando todo el producto para la línea Notte, y muy recientemente, la nueva línea Notte Bridal. La satisfacción es enorme cuando veo el producto que yo creé en www.vogue.com o cuando veo que los números en ventas suben. Esa es la mejor recompensa.

 

Adicionalmente, tengo mi propio proyecto Into the Industry en el cual, con la ayuda de otros cuatro profesionales de la industria de la moda en Nueva York, damos workshops de tres días en donde explicamos los conceptos básicos de Merchandising, Desarrollo, Diseño, Marketing, Belleza y Fotografía, además de conectarlos con otras personas de la industria por medio de nuestros networking events.

 

Lo que he aprendido en este tiempo es que hay muchas más cosas en la industria de la moda que sólo diseñar y todos los talentos tienen cabida aquí.

 

Nadia Manjarrez

www.marchesa.com

www.intotheindustry.com

www.nadiamanjarrez.com

 

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