¡Hola! Este mes tiene una variedad de eventos y compromisos tan divertidos y lindos que todos disfrutamos mucho, aunque sinceramente creo que con un alto grado de estrés; ¿qué hacer con ese estrés para poder realmente regular y ordenar nuestros tiempos, eligiendo lo prioritario, lo valioso y lo que nos permita disfrutar en familia con calidad? Se organizan y programan fiestas deportivas, festejos del Día de las Madres, del Maestro, del Trabajo, más cumpleaños y demás aprovechando el aún buen clima en nuestro estado, con días a veces frescos y a veces cálidos que se prestan para reunirse con los más queridos.

Imagina que transitas por la calle de prisa, con diversos pensamientos, disperso, en ocasiones sin un plan determinado a seguir y sin saber por dónde empezar. ¿Cuántas veces nos movemos en automático? Cuando dejamos que la mente funcione atropelladamente nos vuelve irritables e impacientes, el cuerpo se resiente y nos invade una sensación de frustración que nos lleva a enojarnos por todo, con consecuencias indeseables; es imposible disfrutar paz y armonía si vivimos con excesiva celeridad. Algunas veces nos conducimos como si estuviéramos en competencia con alguien, sin embargo nadie nos trae presionados, sólo nosotros mismos nos exigimos, y sin ninguna razón en especial, es inconsciente.

Somos ahora una generación que está tan acostumbrada a la tensión emocional que muchos no saben vivir sin ella; la profunda tranquilidad del campo, de un bosque o un río tan familiar para nuestros ancestros, se ha convertido en algo remoto. El ritmo de vida es tan acelerado que no sé si realmente estamos viviendo. Se nos ha olvidado que el silencio es la cosa más importante que podemos escuchar. Todo en la vida necesita tener un equilibrio para sentirnos realmente en calma, libres y con alegría de existir.

Cuando sientas que todo es un caos, cuando tengas tus pensamientos desordenados, incluso cuando los vientos de tu vida rugen, te provocan ansiedad, desespero o impaciencia, para y respira… Despierta tu serenidad interna y sentirás calma en la tormenta, permanece enfocado, ve hacia tu interior, desacelérate y sigue.

“Jesús dijo: ¡Silencio! ¡A callar!”. Marcos 4:39

Conéctate con la oración o meditación, descubrirás la diferencia de tomar tu tiempo dentro del caos y convertirlo en paz y serenidad. Sólo para, detente y respira… “Todo fluye en armonía perfecta”, “todo pasa como tiene que pasar”, sólo tú puedes cambiar lo tuyo, cada quien tiene su trabajo personal, sólo para y respira y yo te deseo encuentres tu propia medida para manejar tus pensamientos, tu mente, tus emociones y te reconcilies contigo mismo encontrando la paz.

Si hacemos una reflexión pura del estado emocional que teníamos durante los eventos incómodos de nuestra vida veremos que no había ni paz ni armonía en nuestro corazón. Estando en paz las circunstancias se modulan hacia el bien estar, el bien hacer y los buenos resultados. El universo no te castiga, no te bendice, no te controla. El universo responde a la vibración que estás creando. Sé feliz y la felicidad vendrá a ti; sé negativo y la negatividad llegará a tu puerta; lo que enviamos al universo nos vuelve en forma de eco. Entre más vibración de amor, paz, generosidad, agradecimiento, ternura y todo aquello que conocemos como valores y virtudes, nuestra vida será enriquecida y bendecida hacia la estabilidad y la armonía. Y lo maravilloso es que nosotros podemos crearlo. Lo han hecho personas nacidas sin piernas o sin brazos, sin vista o sin riquezas, sordos o limitados, ¡todos podemos! A pesar de cualquier reto, se puede, maravillosamente, ¡se puede! Sólo para… y respira… lo que necesites aparecerá en tu camino.

Namaste.

Por: Paty Maytorena

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