Para nuestra mascota, la llegada de un bebé a casa también es un cambio enorme a todos los niveles. Por ello, es importante preparar al perro para que la presencia del niño suponga un cambio tranquilo y feliz en su vida, un proceso que no tenga mayores consecuencias ni para él, ni para el resto de los miembros de la unidad familiar. Un cambio progresivo de las rutinas, el refuerzo positivo, o el hecho de actuar con naturalidad y sin miedo una vez que el bebé llega a casa, son algunas de las medidas a nuestro alcance para lograr que la convivencia con el recién nacido sea satisfactoria y sin traumas.

 

Cómo preparar al perro antes de la llegada del bebé a casa
Preparar a nuestro perro para la llegada del bebé debe ser una tarea más en nuestra organización familiar previa al feliz acontecimiento. Al igual que tenemos la ropa, los pañales, o los elementos de puericultura imprescindibles listos para recibir al bebé, no está de más llevar a cabo cierta preparación para conseguir una adaptación satisfactoria a la nueva situación. Y es que no sólo los padres deben acomodarse a la modificación de rutinas y a un nuevo escenario, nuestra mascota, como un miembro más de la familia, también tiene que aceptar los cambios e integrarlos con naturalidad en su día a día.
La transición no debe producirse de manera radical, ya que si esto ocurriera podemos generar mucho estrés, e incluso ansiedad al animal, influyendo directamente en su bienestar. Por tanto, lo ideal es realizar cambios de forma progresiva en los horarios antes de que el bebé llegue. De esta forma, el perro se acostumbra a un horario similar al que la familia podrá mantener una vez que el recién nacido esté en casa. Esto cobra especial importancia cuando hablamos de los horarios de los paseos y las comidas, ya que las primeras semanas con un bebé pueden llegar a ser bastante caóticas y desconcertantes.
Antes del nacimiento se pueden trabajar algunos ejercicios para que el perro vaya tomando conciencia y acostumbrándose a los cambios de rutina, y a los nuevos estímulos de diferente naturaleza, es positivo que el perro se haya acostumbrado previamente al contacto con niños de todas las edades durante el periodo de socialización y en su juventud. Si esto no ha sido posible, o hablamos ya de perros adultos sin contacto previo, es igualmente interesante que se familiarice poco a poco durante el embarazo.
Así mismo, para habituar al perro a los nuevos sonidos que estarán presentes, sobre todo llantos de diversa índole, se pueden utilizar grabaciones de llantos, reproducidos primero a bajo volumen, y que irán subiendo en intensidad de forma progresiva. Siempre durante un momento relacionado con comida, juego o caricias, según lo que a nuestro perro le guste o motive más.
Así mismo, no podemos olvidarnos de lo importante que es que el animal tome contacto con todos aquellos elementos nuevos que lleguen al domicilio: cochecito, cuna, mini cuna, bañera, cambiador, juguetes, etcétera. Es importante dejar que el perro inspeccione el cuarto y los artículos para el bebé que se tienen antes del nacimiento, de forma que no relacione negativamente el cambio ambiental. Lo único que el animal observa es el cambio de ambiente y el cambio en la conducta de sus propietarios y, por consiguiente, estará algo más nervioso hasta acostumbrarse a la nueva situación. Lo más importante es aumentar la ejercitación del perro y, en lo posible, mantenerla después del nacimiento del bebé.
El embarazo también puede ser un buen momento para enseñar al perro algunos ejercicios de obediencia básica, practicados con tranquilidad, y siempre con refuerzo positivo, para poderlos utilizar posteriormente en diferentes situaciones, especialmente si queremos tratar problemas de conducta y educación que estén instaurados o que sean incipientes, ya que luego tendremos muy poco tiempo para ello y puede ser peligroso.

 

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