¿Cuándo hablamos de pérdidas nos imaginamos que se refieren a la muerte de algún ser querido, pero no es así. Una pérdida es algo que ya no tienes, es una imposición de la vida, es una renuncia forzada.

Tenemos pérdidas de etapas del desarrollo y circunstanciales como pérdida de trabajo, desastres naturales, divorcio o separación, cambio de ciudad, escuela, pérdida de fé, pérdida de proyectos y de sueños, expectativas, etc., todas nos causan un dolor.

Aún en los momentos felices tenemos pérdidas como, por ejemplo, cuando tenemos un bebé, durante el embarazo mamá tiene muchos cambios físicos, emocionales y de conducta. El cuerpo cambia, hay malestar físico, cansancio, etc. Cuando el bebe nace, cambian las rutinas, no se duerme igual, el bebé se vuelve prioridad y la vida gira alrededor de él y esto puede afectar la vida de pareja.

La vida está llena de pérdidas, pequeñas y grandes y nos toca adaptarnos a esos cambios que se nos van presentando, pero creemos que el tiempo lo cura todo y ese dolor lo vamos guardando en nuestro corazón.

En estos tiempos de pandemia hemos tenido muchas pérdidas, la vida cambió drásticamente en todo el mundo. Tuvimos pérdida de libertad, de tranquilidad, de trabajo, de confianza, de salud, económicas, incertidumbre, estabilidad familiar, de muerte y una pérdida social entre muchas otras.

La pérdida social, el contacto humano, el poder ver y abrazar a nuestros seres queridos es algo muy fuerte que nos está afectando mucho, así como perder a un ser querido en estos tiempos donde el dolor es tan grande desde que nuestro familiar ingresa al hospital y si lamentablemente fallece y no hay una despedida física, el hecho de no haberlo podido acompañar intensifica el dolor de nuestra pérdida. Surgen mil preguntas de cómo estuvo, que sintió, que haya muerto solo además de las incógnitas surgen sentimientos de culpa de porque no tome otras decisiones, el desenlace hubiera sido diferente.

Todas estas pérdidas son importantes, todas nos han afectado y estamos viviendo un duelo.

Ante cualquier pérdida se inicia un proceso de duelo, es como si entráramos a un túnel obscuro, al inicio todo se vuelve gris, no hay claridad, no hay alegría, no hay sentido de vida y hay un huracán de emociones. La tristeza, el enojo, la culpa, la soledad, la incertidumbre, el llanto son sólo algunas emociones que nos van a acompañar en este proceso.

La realidad es que el tiempo ayuda a sanar, pero si yo no hago algo con ese dolor, el tiempo me ayuda a cargar mi dolor, el cual se vuelve parte de mi o a olvidar mi pérdida, pero dolor se queda guardado. Por eso hay situaciones que nos detonan un enojo.

Detrás del enojo se esconde una herida.

Comprender el proceso de duelo, saber qué está bien y qué no, saber que lo que estoy sintiendo es normal, saber que hago con mis emociones y que no me estoy volviendo loco me van a ayudar a elaborar un duelo sano.

El hecho no lo podemos cambiar, pero sí el significado.

Si tienes una pérdida que duele, busca ayuda profesional para que te den ese acompañamiento para acomodar tus emociones y caminar por el duelo para salir de ese túnel obscuro.

Después de una fuerte tempestad, vendrá siempre la calma. Después de una pérdida siempre habrá un aprendizaje y así podremos resignificar nuestra pérdida.

Bendiciones.

 

 

Por: Yvonne Bulnes
Tanatología
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