“El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día.”

–León Battista Alberti

Para que haya un hijo, sabemos que se necesitan dos seres humanos: papá y mamá. En unos casos, los hijos tienen la oportunidad de vivir en un hogar donde ambos padres están presentes, en otros no… por diversas razones papá no está ahí. Y puede pasar que todos viven juntos, en la misma casa, pero papá o mamá están ausentes.

En este mes, en el que se festeja a los padres, quiero escribirles un poco acerca de la relación padres-hijos.

El que tú, papá, te relaciones con tu hijo(a) contribuye para fortalecer su autoestima ayudándole a que su vida tome un rumbo, una dirección, ya que puedes impulsarlo a que se sienta capaz de alcanzar cualquier meta que se proponga en su vida colaborando así a que tenga una imagen positiva de sí mismo(a). Y ¿cómo lograrlo? Las siguientes son algunas recomendaciones que puedes llevar a cabo para fortalecer ese vínculo con esa personita que tanto amas y que tanto te ama, ¡sí, tu hijo(a)!

•Dedícale un tiempo a cada hijo(a). Es cierto que es bueno salir en familia, y también es maravilloso que convivas solo tú con uno de tus hijos, y luego le toca el turno al siguiente. Vayan solos los dos al parque, a tomar una nieve, a ver un partido de algún deporte, a andar en bicicleta, disfrutar un juego de mesa, cocinar juntos… y dentro de esa actividad, tómense ambos unos momentos para sentarse, olvidarse de la tecnología y ponerse a platicar ambos… ¿conversar de qué? Pregúntale por temas que interesen de acuerdo a su edad… la escuela, los deportes, sus amigos, las fiestas, pasatiempos, etc. Si tu hijo(a) no tiene mucha comunicación contigo, puedes empezar a hablarle tú a él o a ella, de esos mismos temas que le interesan, compartiéndole cómo los vivías tú cuando tenías esa edad… habla y poco a poco te irá tomando más confianza. Y esto no lo hagas sólo una vez; dependiendo de la cantidad de hijos que tengas, organiza de qué manera y qué tan frecuente puedes repetir esta actividad con cada hijo(a).

•Exprésale de diferentes maneras lo mucho que los amas; demuéstraselos con abrazos, con besos y con palabras. A veces damos por hecho que lo saben, pero es importante que lo escuchen y que lo sientan.

•Date el tiempo para acompañarlo(a) a sus eventos importantes: alguna clase abierta, el recibir un reconocimiento, el festejo del Día del Padre, un partido de algún deporte, etc. Los hijos y las hijas se sienten felices de que sus padres se interesan en sus logros e inclinaciones, y de recibir el apoyo de una de las personas que más los quieren.

•En el momento de darles dinero para algún gasto, dáselos con gusto y evita poner mala cara, quejándote y con reclamos… recuerda que eres el proveedor o uno de ellos… ¿cómo te sentirías tú si te dieran algo y a la vez te reclaman por dártelo, o te hacen malas caras por ello?

•Cumple lo que le prometes; así aprenderá confiar en ti, y a la vez, a confiar en ellos mismos y sentirse merecedores. Si no estás seguro de que le podrás cumplir, entonces evita ofrecerle eso.

•Si tu hijo(a) se equivoca, enséñale a reconocer su error, ayúdale a que vea cómo puede aprender él mismo y hacer las cosas mejor en la siguiente ocasión. Evita burlarte de él o de ella, así como rechazarlos, y en lugar de hacerlos sentirse culpables, mejor que sean responsables de ello.

•Enséñale valores con tu ejemplo. Sé un papá modelo, un papá que tu hijo(a) quiera imitar. De papá se aprende el respeto, la honestidad, la paciencia, la virtud del trabajo, la lealtad, la caridad y muchos valores más. Sé para tu hijo, el padre que quieres que él sea en un futuro con tus nietos; sé para tu hija, el modelo de esposo que quieres que ella escoja.

•Enséñale disciplina; que aprenda que toda acción tiene una consecuencia… y si tienes que tomar medidas por indisciplina, sé comprensivo, congruente y firme… y procura estar de acuerdo con su madre, ya que cuando mamá y papá no están de acuerdo, el niño puede confundirse y esto puede traer consigo problemas con la autoridad y de conducta.

•Sé un papá protector, pero no sobreprotector. Es importante que tu hijo confíe en ti y esté seguro de que tú lo puedes proteger en situaciones de peligro en las que tu hijo no tiene la capacidad de hacerlo físicamente o por su inmadurez. Recuerda que hasta cierta edad de tu hijo(a), tú eres responsable de lo que a él le suceda… el adulto eres tú.

•Cuéntale acerca de tus sueños y de tus proyectos… háblale de tus experiencias de las que obtuviste un gran aprendizaje; y que ellos mismos también te cuenten a ti sobre estos temas… reflexionen sobre temas profundos.

•Permítele que afronte y solucione los problemas por sí mismo en aquellas situaciones en las que ya tiene la capacidad y responsabilidad para ello.

Si eres madre y por alguna razón fuera de ti, es difícil que tu hijo(a) conviva con su padre, procura que conviva con alguien del sexo masculino que pueda representar su figura paterna… pudiera ser alguno de sus abuelos o alguno de sus tíos.

Este Día del Padre, tú también puedes darle uno de estos regalos a tu hijo(a), pues gracias a él, ¡tú eres papá! Organízate para que, poco a poco, cada uno de los puntos anteriores pasen a ser parte de tu relación diaria con tu hijo(a)… revisa cuáles aún no practicas o que tal vez acostumbrabas en algún momento y lo tienes olvidado… empieza por uno o dos, y cuando ya sea un hábito en ti, sigue avanzando con otro(s). Es mejor poco a poco, pero seguro, que intentar todos al mismo tiempo y al final, no haber logrado ninguno.

¡Feliz Día del Padre!

Por: Diana Leticia

Bon Buelna

Psicóloga

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