La continuación del curso escolar a distancia ha añadido una preocupación extra a la vida de muchos adultos, ya de por sí agobiados a causa de la incertidumbre económica actual. Los niños, por su parte, no son ajenos a un nuevo escenario que puede desencadenar en ellos la adopción de conductas indeseadas. Para reducir el estrés te mostraremos algunas recomendaciones que te ayudarán de manera significante.

 

1. Ser flexibles y no querer abarcar más de lo posible
Si queremos encontrar el equilibrio entre nuestro teletrabajo, la educación en el hogar y las clases a distancia, debemos ser conscientes de hasta dónde podemos llegar. De nada sirve frustrarse deseando que las cosas sean de otra manera, aceptar la realidad es el planteamiento inicial del que partir para alcanzar el bienestar.

2. Estructurar cada día sin ser demasiado estrictos
Estructurar claramente los días es otro de los puntos clave para esta experta en el ámbito educativo. Tanto para los adultos como para los niños, la rutina y la previsibilidad son tranquilizadores que pueden ayudar a reducir el estrés del homeschooling. Una forma de llevar esto a cabo es establecer un horario para las actividades escolares y un tiempo estimado para descansar o tomar un aperitivo.

 

3. Comprender a los niños y brindarles apoyo
Sobre todo, durante las primeras fases de la infancia, los sentimientos suelen ser expresados a través de la conducta. Un berrinche por algo insignificante o una actitud pasiva pueden ocultar, a veces, un exceso de ansiedad capaz de impedir que cumplan satisfactoriamente con las tareas inicialmente programadas. Tres formas de lograr este punto son:
• En lugar de planteárnoslo como que el niño nos está haciendo pasar un rato desagradable, miremos más allá y seamos conscientes de su malestar.
• Un mal comportamiento es, en definitiva, una manera de comunicarse a través de la que nos están pidiendo ayuda.
• Enseñarles a cambiar esas actitudes negativas es efectivo en un ambiente relajado. En ningún caso esperemos conseguir resultados en caliente.
Es normal también que muchos estudiantes de secundaria y bachillerato se muestren preocupados por si podrán preparar bien los exámenes, avanzar de curso o pasar a la universidad. La escucha y la comprensión les ayudará haciéndoles ver que entendemos las dificultades pero, por otro lado, irradiándoles optimismo. Pese a que no puedan hacer nada para cambiar la situación, tarde o temprano su trabajo se verá premiado y nada impedirá que su progreso lectivo se frene.

 

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