Las circunstancias presentes nos han empujado a una diversidad de retos cotidianos tanto con nuestros semejantes como con nosotros mismos. Uno de mis desafíos personales ha sido el de romper imagen; como mujer y además sinaloense la vanidad ha sido una compañera de vida, me gusta lucir bien, lucir jovial, hago ejercicio de toda mi vida por la gran energía que tengo, por salud, porque me gusta, pero también por vanidad.

Por lo mismo busco ropa linda para vestir cuando socializo, viajo o simplemente porque deseo verme bien, me pinto el pelo, me maquillo, etc. Ustedes pensarán que tiene de especial hacer una reflexión al respecto, bueno, hace años en un curso de desarrollo humano una finalidad era transformar el miedo al qué dirán tan arraigado en las sociedades a lo largo de la humanidad como hoy en día; así que la tarea fue salir sin arreglar, hacer rutinas que nos dieran pena ante los demás como salir con un zapato de un color diferente del otro, sin aretes, sin peinar, con ropa vieja y a lugares concurridos, la finalidad era sentirnos seguros “a pesar de”, asimilando que nuestra valía no es el atuendo, la marca, el auto de lujo, la casa espectacular, o peor, vivir simulando lo que ni siquiera se posee en la realidad, tanto en lo material como en la conducta.

¿Qué sacamos en aquel entonces de estas dinámicas? Dejamos atrás ataduras, apegos, prejuicios, en mi experiencia adquirí más seguridad de la que sentía, mi autoestima se hizo más fuerte, podría decir que me transformé en una persona más libre, para expresarme, desenvolverme e interactuar con los demás sin necesitar de demostrar nada, aceptándome cada vez más como soy y sin esperar aprobación a cambio.

Todo ha sido un proceso que continúa haciéndome consciente cada vez mas de quien soy, no todas las creencias se transforman en un segundo, quien piense que no vale nada si no tiene dinero y vive aferrado a esa idea es su decisión muy personal, incluso cada quien tiene su tiempo de despertar y descubrir que nos ha ganado la carrera de lo material ante lo espiritual cuando se pueden tener las dos cosas en una estabilidad consciente y responsable siendo este un profundo y largo tema.

Hoy en día el aislamiento me ha hecho recordar infinidad de vivencias, entre ellas lo que en aquel entonces fue el romper imagen; como mujer sigo siendo vanidosa, me maquillo, me pinto el pelo y busco lucir bien, por ahí no he cambiado del todo, ni tendría que ser necesario, la imagen cuenta como carta de presentación, pero entonces como reto decidí dejar mi pelo al natural, experimentar aprovechando la oportunidad de soltarme un poco y como sería el verme diferente, sin pose, sin ocultar mi verdadero tono, lo que de fondo empuja a descubrir que ocurre al interior al mostrarnos tal cual somos, física y emocionalmente. Quién ha tenido la certeza de ser buen padre, ¿cómo actúa hoy hora tras hora con sus hijos? Quién tiene esposa ¿cómo es realmente su matrimonio? Quien se presume trabajador, inteligente, creativo ¿cómo está enfrentando su economía en tiempos de crisis?

La imagen que nos hemos forjado ¿para qué nos sirve? ¿de quién o de qué nos escondemos? ¿A quién queremos deslumbrar? Lo importante es saber manejar con claridad que impresión queremos dar sin auto engañarnos y estar ciertos de una imagen congruente, honesta y autentica. Para mí ha sido una buena reflexión personal, y tú ¿Qué piensas al respecto? Para mis lectores papás: ¡¡Feliz día del padre!! Y para todos deseo un mejor mes que el anterior. Namaste.

 

Por: Paty Maytorena
Yoga Master
patymaytorena@hotmail.com
Cel. (667) 751-2884

Leave a comment