“El verdadero hombre emerge cuando se topa con su propia pared y brota lo mejor de él”.

Me encantaría iniciar este artículo diciéndoles que la frase que abre nuestro artículo es mía pero no es así. Apasionada por los deportes, la escuché en un partido de tenis y el comentarista que narraba dicho encuentro la mencionó para denotar el esfuerzo que realizó uno de los jugadores para venir de atrás y vencer, se me hizo tan real y exacta para expresar lo que es capaz un ser humano cuando se encuentra al límite de sus propias expectativas y fuerzas; puede terminar por derrumbarse o se levanta con una fuerza desconocida por él mismo y vence.

Esa fuerza la tenemos todos sin excepción, la distancia entre experimentarlo o sentir que somos incapaces de estar dotados de tales cualidades es creer que así es, por eso el título encierra la verdad de nuestras vidas: Tus hábitos hablan por ti.

La salud es un tesoro invaluable que no se puede desperdiciar, no podemos descuidar nuestro cuerpo por poner atención a nuestras exigencias tratando cada día de ser o tener, y en esa carrera nos olvidamos de lo realmente importante y la perdemos en nuestros excesos y descuidos. Los hábitos, los buenos hábitos, son tan esenciales para cada uno de nosotros porque son los que nos sostendrán y de ellos dependen la calidad de nuestra vida y el tiempo que vamos a disfrutar de la misma, por lo tanto, reflexionemos qué tanto estamos haciendo por cuidar nuestro cuerpo y nuestra salud.

Es de vital importancia que no ignoremos la voz de nuestro cuerpo. El cuerpo nos habla y se comunica con nosotros, pero en nuestras prisas simplemente lo ignoramos pensando ya pasará o después voy al médico, y no es así, detente un minuto y escúchalo. Tal vez creemos que el dolor de cabeza o de estómago, ese dolor muscular o el no poder consumir ciertos alimentos a cierta edad es de lo más normal, pero no es así, cada dolor es una llamada de tu cuerpo a que lo escuches y lo atiendas.

Una de las cosas con las que podemos iniciar es haciendo ejercicio, existen diversas forma de ejercitarnos y que se acomodan a nuestras actividades, edad y condición física, por lo cual no hay pretextos para no hacerlo. En mi experiencia, cuando escucho a alguien que me dice que sus tiempos no se acomodan para hacer una actividad, siempre les contesto que eso no es verdad, el día tiene 24 horas y siempre podremos encontrar un tiempo para hacerlo si en realidad lo queremos hacer, lo único que se necesita es decisión, constancia y disciplina, acompañado de algo de sacrificio. Levantarte más temprano, acostarte algo más tarde, dejar la hora de televisión, etc., pero los beneficios a no muy largo plazo valen la pena. La motivación sólo la van encontrar las personas dentro de sí mismas y es en relación a la calidad de vida que desean tener.

La combinación de una sencilla; rutina de ejercicios con una adecuada alimentación va determinando el estado de salud que vas a tener, todo es cuestión, como dije al principio, de cambio de hábitos y recordemos que un 20 % es la actividad física y el 80 % la calidad de nuestros alimentos así que vayamos revisando ambas cosas. Pero quiero llegar a un punto más importante, la salud emocional y espiritual que va de la mano de lo dicho anteriormente.

La salud emocional inicia con la firme decisión de amarse a uno mismo y no permitir que ningún sentimiento gobierne nuestra manera de vivir y sea quien dirija cada paso que demos en la vida, porque lo haremos en cuanto a lo que sentimos y la mayoría de las decisiones serán erróneas, se debe mantener un equilibrio sano en las emociones y para ello primero debemos aprender a soltar lo que no nos deja avanzar y perdonar lo que nos ha dañado. El perdón como decisión es el primer paso para la libertad y la sana convivencia contigo mismo y con los que te rodean, para eso debemos soltar los miedos, rodearnos de las cosas y personas que no den paz, apartar un tiempo para uno mismo y meditar como nos sentimos cada día y que se puede hacer para sentirse mejor, reconocer cada estado de ánimo negativo que llegue a perturbarnos y buscar la manera de cambiarlo teniendo pensamientos positivos. En lo personal, siempre en cada momento difícil de la vida me repito lo que creo, que la vida es más sencilla de lo que nosotros creemos y que depende de mí encontrar o no una solución a cada sentimiento negativo y situación adversa, la buena noticia es que esa capacidad la tenemos todos.

Si buscas la salud espiritual, que para mí es vital, la encuentras en la oración y en una relación estrecha e íntima con Dios. Creo también fielmente que es el único que en la adversidad nos da la fuerza, en la tristeza el gozo y la paz que es pasajera, en la alegría la serenidad para no estar eufóricos y en la paz la dicha de su presencia.

Así que no hay excusas para tener una vida tranquila, equilibrada y sana, porque es cuestión de tomar la decisión de anhelar lo que Dios tiene para cada uno de sus hijos, una vida buena, en abundancia y por siempre si así lo creemos y deseamos vivir. “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.” Juan 10:10

OLGA BEATRIZ PEREZ BERRELLEZA

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