Ser madre implica una etapa de las más hermosas que nos  llena de ilusión, de sueños, de expectativas y de mucho amor. Este artículo se lo quiero dedicar a cada mujer que ha tenido la bendición de ser madre, aún a aquellas que tan sólo fueron semanas de gestación o cualquier tiempo que tuvieron esa ilusión.

Las redes sociales nos muestran siempre una mamá en paz, tranquila disfrutando a su bebé. Sin embargo, detrás de esa experiencia nos encontramos con una serie de situaciones no tan agradables como lo son las molestias en el embarazo: náuseas, cansancio, no poder dormir, etc., el parto y los primeros meses del nacimiento en lo que nos acoplamos a los horarios y las necesidades del bebé. 

Conforme van creciendo las preocupaciones se van transformando de acuerdo a la edad, ellos siempre van a ser lo más  importante, no importa la edad que tengan porque siempre estaremos pendientes de ellos acompañándolos en cada etapa de su vida, siendo testigos y disfrutando con ellos sus logros y llorando sus penas.

Nadie nos enseña a ser mamás porque aunque nos den consejos hasta que lo vivimos nos damos cuenta de lo pesado y cansado que es.

Es tanto el amor hacia los hijos que nos olvidamos de nosotras mismas, la prioridad son ellos y si ellos están bien, nosotras también y vale la pena.

Mi experiencia como madre fue muy difícil, primero nace mi hija Alejandra siendo una niña especial. Fue todo un proceso muy complejo porque no tuve la experiencia de los comerciales de la tele o de las mujeres que me rodeaban. Desde el principio fueron médicos, estudios medicamentos, terapias, rechazo, dolor, miedo, incertidumbre hasta que la muerte tocó mi puerta.

Si tú perdiste un hijo, mi corazón de madre abraza al tuyo porque comprendo el dolor tan grande que se siente y desgarra todo tu ser.

Te abrazo porque la vida no va a volver a ser igual y nosotras tampoco seremos las mismas.

Te abrazo porque es difícil la convivencia con los demás porque no nos entienden.

Te abrazo porque no encontramos respuestas.

Te abrazo porque si tienes más hijos, ellos también sufren.

Te abrazo para que te des permiso de sentir.

Te abrazo porque ya pasado el tiempo a la gente le da miedo pronunciar el nombre de tu hijo o le incomoda que hablemos de él.

Te abrazo porque elaborar el duelo no es olvidarlo sino aprender a vivir sin su presencia física.

Te abrazo porque siempre los vamos a extrañar.

Te abrazo porque quisiera quitarte tu dolor pero no puedo.

Te abrazo porque ellos siempre vivirán en nuestro corazón.

Te abrazo porque sí existe la esperanza de volver a sentir alegría por la vida.

Te abrazo porque se puede transformar ese dolor en amor.

Te abrazo porque nuestras prioridades cambian y nos volvemos más humanos.

Te abrazo porque a pesar del dolor, valió la pena haberlos tenido el tiempo que estaban destinados a estar.

Y si te dicen que ya no eres la misma de antes, te abrazo porque va a surgir la mejor versión de ti misma.

Si te preguntas dónde está tu hijo, están en pedacitos porque recibimos mucho amor de mucha gente que lo conoció.

Te abrazo con mi corazón transformado en amor.

Por: Yvonne Bulnes

Tanatología

yvonnerosadecristal@gmail.com

 Tanatóloga Yvonne Bulnes

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