1.- Aliéntalos desde el comienzo

La herramienta que los papás tenemos sin dudas más a mano para introducir a nuestros hijos en el mundo de la creación es trabajar juntos en manualidades y proyectos artísticos. Pero los niños, y los no tan niños, suelen sentir que una página en blanco es intimidante. Para superar esta barrera y que puedan crear ellos solos, conviene que primero les proporciones una pequeña estructura, y luego te hagas a un lado. Ofrecer al niño lo que se conoce como ‘invitaciones para crear’. Esto consiste en dejar a su alcance materiales de todo tipo para que se anime a experimentar. Pueden ser palitos de madera, masa, papel, bolitas de algodón, pintura, pasta, cintas adhesivas o cualquier otra cosa que uno tenga a mano.

2.- Confía en el proceso

A la hora de realizar trabajos manuales o artísticos, todo se hace mucho más divertido si se puede disfrutar y ver belleza desde el inicio del procedimiento, desviando el foco del resultado final. Tanto padres como niños, a veces se sienten frustrados si no terminan con una hermosa obra maestra. Si están dibujando una casa, suponemos que debe tener cuatro paredes y un techo rectangular. Pero eso es muy limitante. ¡Hay un millón de tipos de casas en el mundo!

3.- Cuestiona todo

Cualquiera que haya compartido tiempo con niños en edad preescolar, sabe que son expertos en preguntar el porqué de todo. Pero a medida que crecen, van dejando de lado ese espíritu de constante cuestionamiento y empiezan a navegar en piloto automático. Proponte ayudar a tu hijo a preservar esa curiosidad, ya que es parte fundamental de una mentalidad creativa.

4.- Pídeles ayuda

Las mejores ideas creativas no solo son nuevas, sino también útiles. Así que pídele consejos a tu hijo sobre, por ejemplo, qué juguete podrían dejarle al perro para que no se aburra cuando ustedes tengan que salir. O pregúntale qué podrían hacer con esa cantidad de material reciclabe que está desbordando la papelera de la cocina. Hagan una lluvia de ideas y luego pónganlas en práctica juntos. De ese modo, no solo le estarás dando una clase vivencial de resolución de problemas, sino que él podrá ver que cualquier esfuerzo cotidiano requiere, para ser resuelto, de una cuota de creatividad.

5.- Sé su modelo

Siempre que tus hijos te vean en acción, querrán imitarte. Puedes sentarte a dibujar junto a ellos, por ejemplo, o mostrarles tu último proyecto de tejido o de renovación de muebles. Pueden experimentar diferentes medios creativos, e intenta hacerlo frente a tus hijos, para ver si decide unirse a ella y probar.

6.- Hazlo divertido

Las personas con buen sentido del humor tienen, en general, la habilidad de ver las cosas de manera alternativa y de pensar con originalidad. Hay que saber encontrar diversión en cualquier situación supuestamente aburrida. Así, pueden inventar canciones o trucos de magia con algún objeto que tengan a mano mientras esperan en una fila. También pueden jugar a adivinar los nombres de las personas en los restaurantes cuando aguardan a ser atendidos.

7.- Deja espacios en sus horarios

Cuando sobrecargamos la agenda de los hijos, acotamos la posibilidad de que piensen por ellos mismos, y hacemos que crean que necesitan de los adultos para divertirse. De modo contrario, si no tienen pantallas, juguetes tecnológicos o actividades organizadas para mantenerlos ocupados, los niños se ven forzados a descubrir cómo entretenerse solos. Si los chicos no se aburren, no tienen motivación ni apertura para crear. El aburrimiento es la oportunidad para que fluya la creatividad y puedan descubrirse nuevas pasiones.

8.- Manténlos animados

Hacer algo nuevo o intentar resolver un problema requiere energía. Por eso, demostrar que valoras sus esfuerzos estimula a los pequeños a continuar intentándolo. A menudo, los niños piensan que han terminado con una obra de arte en dos segundos. Es justamente en ese momento donde tú puedes preguntarles por el proceso: En vez de decirles: ‘¡Qué linda flor!’, cuando quizás ni siquiera hayan querido dibujar una, puedes pedirles que te cuenten más de su dibujo, de dónde sacaron la idea, o cuál es su parte favorita. Seguro tu interés los anima a seguir adelante con el proceso creativo.

9.- Apoya sus pasiones

Los grandes logros creativos en la vida, se trate de un nuevo concierto o una teoría innovadora sobre el calentamiento global, requieren de largos períodos de aprendizaje en los que una persona desarrolla una profunda experiencia a partir de la cual construir. Lo que alimenta esa persistencia es la verdadera pasión. Hay evidencia de que la creatividad sostenida proviene de la motivación que se experimenta cuando algo se hace con placer. Por lo tanto, ayuda a que tu hijo encuentre esa actividad que lo apasione o estimula su entusiasmo con las cosas que le gustan. ¡Quién te dice que esa pasión cambie su vida para siempre!

Serpadres.com

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