Quebec, Canadá es una de las ciudades con más esencia francesa de todo el país y uno de los lugares con más historia de todo el continente. A lo largo de sus empinadas calles podrá descubrir una encantadora villa repleta de preciosos monumentos. Sin duda, una de las atracciones de Quebec ciudad es su centro histórico, que está declarado Patrimonio de la Humanidad. Se trata de un recinto amurallado construido sobre una colina en la ribera del río San Lorenzo. Es la única ciudad amurallada que existe hoy día en América del Norte.

No dude en disfrutar en toda su extensión de la Ciudad Vieja de Quebec. Turismo en este barrio es visitar importantes monumentos como el Site patrimonial du parc del’Artillerie, que narra la historia militar de la plaza; la Ciudadela, convertida en museo; las fortificaciones de la ciudad, datadas en el siglo XVII; o el impresionante Chateau de Frontenec, un impresionante edificio decimonónico en la cima del cerro que domina toda la ciudad y visible desde cualquier punto de la urbe.

Destaca también la Catedral de Notre Dame de Quebec. Canadá se enorgullece de tener en este templo una de las iglesias más antiguas de América. Este impresionante edificio está construido a imitación de la Iglesia de Saint Genevieve de París. En su interior podrá paladear un lujo impresionante, con estancias totalmente recubiertas de dorado, exquisitas estatuas y elementos decorativos de gran belleza.

En la Plaza Real podrá disfrutar del sabor más francés de Quebec ciudad. Está construida en un exquisito estilo clasicista francés, que le hará creer que se ha transportado al centro de París sin salir de Canadá. En el centro de la plaza podrá encontrar un busto de Luis XIV, el Rey Sol. Este sabor francés también se disfruta en la Asamblea Nacional, un impresionante edificio basado en el estilo arquitectónico del Segundo Imperio francés que alberga el poder legislativo de Quebec.

En la provincia de Quebec, Canadá, también encontrará interesantes lugares en los que disfrutar de la faceta más natural de este país. Un ejemplo es el Parc de la Chute Montmorency -apenas a unos kilómetros de Quebec ciudad-, una espectacular catarata que poco tiene que envidiar a las Cataratas del Niágara. Destaca también el Parque Omega, uno de los rincones más salvajes de Canadá. Todo ello con las impresionantes montañas Laurentinas de fondo, conformando un paisaje espectacular.

 

 

En la provincia de Quebec, Canadá, también podrá descubrir el poblado indio de los Wendake, una tribu amerindia. Entre las chozas podrá familiarizarse con las tradiciones y las costumbres de este pueblo encantador y abierto. Incluso podrá conocer a un auténtico chamán y le podrán invitar a participar en sus rituales de canto y baile.

También podrá degustar el sabor tradicional de Canadá en las tradicionales cabañas de azúcar, donde se le explicará el proceso de fabricación del azúcar y encontrará los manjares más importantes del país, sobre todo, sirope de arce, una delicatesen canadiense que se ha convertido en su producto más típico.

No dejes de visitar los siguientes lugares cuando visites Quebec.

Old Quebec
Old Quebec (o Vieux-Québec, como la conocen los locales) no es tanto una atracción sino una colección de atracciones turísticas impresionantes, todas en una misma área histórica. Este Tesoro patrimonio de la humanidad de la UNESCO es perfecto para un día de viaje. En tan solo unas horas puedes ver la arquitectura que data de hace siglos, así como iglesias impresionantes y capillas que te remontan a la historia religiosa de la provincia. Por supuesto, si no eres fanático de la historia, el área está llena de entretenimiento, desde arte y música hasta shopping y exquisitas cenas. En verdad, esta es un área que debes visitar en la Ciudad de Quebec.

Fortificaciones de Quebec
Muchas personas no se dan cuenta que Quebec es una ciudad amurallada; de hecho, la única ciudad que sigue siendo amurallada en Norteamérica. En 2.8 millas aproximadamente de longitud, las fortificaciones de Quebec son parte de un Sistema de defensa entre 1608 (cuando Samuel de Champlain fundó la ciudad) y 1871, por los franceses y luego los británicos y eventualmente las fuerzas canadienses. Toma un tour por las murallas para aprender de su historia y disfruta las vistas de la ciudad histórica que guardan, así como el Río St. Lawrence en el horizonte. Sigue las murallas hasta la Citadela, una fortaleza en forma de estrella construida después de la Guerra de 1812. Observa la ceremonia del Cambio de Guardia, ve los mosquetes disparar y completa la experiencia con una visita al nuevo museo del regimiento. Es posible que hasta te dejen probar un par de gogles de visión nocturna.

Parque de la Chute-Montmorency
Muchas personas se sorprenden cuando descubren que existe una cascada que más grande que las Cataratas del Niágara a solo unos minutos de la Ciudad de Quebec. A 272 pies de altura, la Cascada de Montmorency es algo que tienes que ver, tanto desde de la ciudad como desde cerca en el Montmorency Falls Park (Parc de la Chute-Montmorency en francés). Pasa el rato cerca de la base y siente la brisa en tu cara, o conduce la góndola hasta arriba para una vista espectacular. Los visitantes más aventureros pueden elegir subir uno de los tres senderos de Via Ferrata, haciendo paradas en los miradores a lo largo del camino para unas cuantas fotos dignas de subir a Instagram, o incluso atravesar las cataratas en tirolesa. Por supuesto, una vez que llegues a la cima te puedes sentar y disfrutar de una gran comida o unos cuantos tragos de celebración en el elegante Manoir Montmorency.

El Distrito Petit Champlain y Place Royale
Los visitantes de la Ciudad de Quebec hablan sobre su encanto europeo y el mejor ejemplo de esto es el distrito de Petit Champlain (Quartier du Petit Champlain), uno de los barrios más viejos en Norteamérica. Camina las calles empedradas angostas y visita las muchas boutiques y tiendas para un souvenir a la moda. Deja que tu olfato te guíe a uno de los muchos restaurantes y bistros y asegúrate de hacerte un espacio para no perderte uno de los postres locales en La Petite Cabane à Sucre. Muy cerca caminando está la Place Royale, una pequeña plaza con mucha historia. Aquí fue donde Samuel de Champlain fundó la ciudad en 1608. Hoy en día Place Royale lleva a los visitantes a viajar en el tiempo con la ayuda de la iglesia de piedra más antigua en Norteamérica y un mural inmenso que representa 400 años de historia de Quebec.

Páramos de Abraham
Los Páramos de Abraham se encuentran en el Parque Central de la Ciudad de Quebec: un espacio verde urbano increíble en donde puedes disfrutar de los pasos naturales de la ciudad. Aquí fue, en los Páramos, en donde los generales Wolfe y Montclam pelearon por el futuro de los Imperios franceses y británicos en Norteamérica. Ahora, cualquier día podrás ver gente andando en bici, haciendo un picnic, esquiando a campo traviesa o haciendo snowshoeing, todo depende de la temporada. Los Páramos de Abraham también son el escenario de Le Festival d’été de Québec, un inmenso festival de música que ocurre todos los veranos y que atrae a grupos como The Rolling Stones, The Foo Fighters y Lady Gaga, por nombrar algunos.

El Santuario Sainte-Anne-de-Beaupré
Un millón de visitantes al año hacen una parada en el the Sainte-Anne-de-Beaupré Shrine y por una razón muy buena: la basílica de 350 años de antigüedad que es increíblemente hermosa. Aunque el santuario es el sitio de peregrinaje más antiguo de Norteamérica, y continúa ofreciendo misas diariamente, no tienes que ser religioso para apreciar los cientos de ventanas con vitrales, las muchas obras de arte hermosas o la estatua de oro de Saint Anne justo en el centro de todo.

 

Parque Nacional Jacques-Cartier
¿Qué actividades al aire libre disfrutas más? ¿Te gusta esquiar, andar en bici o caminar? ¿O tal vez te gusta más pescar, hacer kayak, hacer paddle boarding de pie? Tal vez prefieras ver la vida salvaje o el geocaching. Lo bueno del Parque Nacional Jacques-Cartier es que lo tiene todo para que tú elijas. Apodado “lo mejor de los exteriores de la Ciudad de Quebec”, los 258 pies cuadrados del parque albergan todas estas actividades y más. Empaca tu casa de campaña y emprende 62 millas de senderos para hacer caminata, atraviesa ríos, escala altiplanos de la montaña, atraviesa valles y solo disfruta de todo lo que la Madre Naturaleza te ofrece.

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