Cada año acostumbramos establecer propósitos que deseamos cumplir y así buscar ser mejores para nuestra sociedad. Aunque técnicamente se buscan beneficios propios, el núcleo social suele ser demasiado importante y este ayuda a que tracemos nuestros caminos con prototipos de personas —por atribuciones físicas o conductuales— para encajar mejor en cierto grupo o destacar más en el ámbito deseado.

¿Ya estableciste tus propósitos para Año Nuevo?

Para empezar, es necesario conocer nuestros límites para poner metas que realmente podamos cumplir, entre las destacables está la de ir al gimnasio con más frecuencia, ser más noble con las personas y adquirir ciertos objetos para mejorar nuestra calidad de vida. Pero para hacer eso hay que poner en nuestra lista algo que sea alcanzable y preferentemente tener propósitos pequeños más fáciles de cumplir que enormes metas que puedan terminar siendo inalcanzables.

Si te fijas metas cortas de fácil cumplimiento cada logro te va a motivar a continuar adelante. El reconocimiento social tiene un enorme impacto en nuestro comportamiento y si cumplimos pequeñas metas diversas, éste no tardará en llegar.

Piensa en propósitos que puedan beneficiar a terceros

Si bien es cierto que los propósitos son personales, es reconfortante trazar metas que ayuden al ambiente laboral, el de la casa y el de tus amigos, por ejemplo, empezar a escuchar más antes de reaccionar, ser más comprensivo o comprensiva, ser más paciente o preocuparte más por hablar claramente y dejar en claro los mensajes que necesitas comunicar.

El dinero es también importante

Aunque digamos que las mejores cosas de la vida son gratis, también existen las necesidades. Conseguir alimentos, pagar transporte, servicios básicos y muchas cosas más, no lo es todo pero sí necesario, así que proponerte obtener más ingresos puede ayudarte a conseguir más metas, como viajar o ayudar a tus familiares en momentos críticos y de vez en cuando consentirte por que tú sabes que has sido buena persona.

¿Propósitos? Considera hacer cosas nuevas

Usualmente nadie se da cuenta que su vida suele ser un poco monótona por temor a lo nuevo y desconocido, el hacer cosas que no pongan necesariamente en peligro nuestra vida es refrescante para romper la rutina y conseguir nuevas experiencias que pueden ser fabulosas historias para contar y ampliar nuestros horizontes que, quién sabe, pueden ayudarnos incluso a plantearnos otros caminos y nuevos sueños; buscar hacer más cosas, salir de la media y ser sujetos excepcionales.

Incluye a los que te rodean

Hacer esto te va a permitir avanzar a pesar de que se puedan presentar obstáculos, es mejor recorrer un camino empedrado con compañía agradable que solo, ya que nosotros somos nuestros principales frenos para avanzar, el miedo a seguir adelante por no ser seguro, la duda de si se puede o no hacer, la flojera de movernos, todo eso deja de importar si tenemos buena compañía que hasta porras nos echan.

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