1. Usar materiales poco resistentes y delicados.

Estamos ante un look que pretende ser crudo y sólido para durar en el tiempo, por lo que los materiales deben dar respuesta a esta regla. Evita plásticos, lacas u otros igual de frágiles y asóciate con el metal, la madera y el hormigón. Si quieres un toque de calidez, prueba a combinar madera y metal por ejemplo, ya que juntos pueden dar mucho juego.

2. Apostar por las lámparas ‘escultura’

Sabemos que las luminarias que son obras de arte son tendencia, pero no tienen cabida en este estilo que busca la funcionalidad y la sencillez visual. Las lámparas tipo ‘fábrica’ de metal en diferentes colores es un clásico en esta decoración. Las bombillas de filamento ‘vintage’ sin pantalla también son una buena opción. Pueden ir solas o en diferentes tamaños, colocadas a distintas alturas, para crear un ambiente más personal.

3. Esconder estructuras e instalaciones

Las fábricas no pintaban sus paredes ni forraban las tuberías, para que quedaran bonitas. Por eso, si tienes la ‘suerte’ de que tu casa tenga una pared de ladrillo o que una tubería recorre parte del techo, lúcelas. Apuesta por las transparencias, por mostrar los entresijos del espacio. Si no tienes ningún elemento de este tipo, invéntalos con papeles pintados y revestimientos que lo parezcan.

4. Pasarse con la decoración

Aunque el estilo industrial de las casas actuales se suaviza y se hace más hogareño y confortable, nunca debe perder su esencia: espacios (casi) desnudos, poco recargados y con las piezas de mobiliario justo. Las plantas y las texturas de las telas pueden poner esa pincelada puramente decorativa.

5. Comprar todo nuevo

Haz historia y ten en cuenta los códigos del estilo industrial. Busca la autenticidad y mezcla muebles nuevos con otros recuperados y reciclados, tiendas de antigüedades, mercadillos callejeros o piezas de garaje, porque aquí es donde encontrarás más belleza y honestidad para recrear esta decoración en casa. Sin olvidar, que esta tendencia favorece dar una nueva vida a los muebles cuya utilidad original ya no existe.

6. Poner trabas a la luz

¿Te imaginas un ‘loft’ con gruesas cortinas tapando sus ventanas? ¡Nunca! La luz es una aliada de este estilo, por lo tanto no debe tener impedimentos para llegar a todos los rincones. Sin olvidar, que cuanta mayor luminosidad tenga la vivienda, más sensación de hogar transmitirá y más alejada estará de las lúgubres y grises fábricas. 

 7. Abusar de los tabiques divisorios

Los ‘loft’ deben respirar y mostrar ambientes abiertos, donde las distintas estancias de la casa no sólo se comunican sino que interactúen entre ellas. El industrial es un estilo que se vive en grandes espacios, independientemente de los metros, con techos altos, grandes ventanas y pocos tabiques de pladur. 

8. Diseñar ambientes conjuntados

Olvídate del ‘efecto escaparate’ donde todo es perfecto, los ambientes de estilo industrial no lo son ni quieren serlo e incluso, invitan a buscar la falta de coincidencia. Sillas diferentes, dos lámparas que parecen de planetas distintos, una mesa de centro de metal junto a una de comedor de madera oscura. Al incorporar muebles nuevos con viejos o reciclados suelen pasar esas cosas. ¡Saca partido a la situación! Además, la mezcla es una de las tendencias de este 2020.

9. Emplear colores alegres y atrevidos

Si la madera, el metal y el hormigón son los materiales emblemáticos, el color no está entre los aliados de esta decoración algo tosca. Para crear una decoración industrial honesta en el hogar, es mejor moverse en tonos fríos y neutros, que oscilan entre beige, gris y negro. Sin embargo, si deseas que los colores iluminen tus espacios, puedes elegir brillantes, a modo de los letreros de las fábricas. Así, el rojo y el amarillo son bienvenidos, aunque siempre en pequeños toques discretos, como una lámpara roja o un mueble de madera con repisas amarillas, en su versión envejecida.

10. Pensar que todos los muebles industriales valen

Aunque no sea así. Piensa, volvemos otra vez a los orígenes, que cada objeto tenía que ser sobre todo sólido y eficiente para resistir los muchos usos y las duras condiciones de las fábricas. Además, debes elegir muebles simples, prácticos y funcionales, como casilleros o estanterías de madera y las lámparas de metal. Cada objeto debe dar la ilusión de haber vivido una primera vida en una fábrica y eso no siempre es fácil.

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