Los casos clínicos tienen, dependiendo de su sencillez o gravedad, diferentes costos. En odontología, los costos de los tratamientos están directamente relacionados con la complejidad o la simplicidad del diagnóstico, el pronóstico y el plan de tratamiento.

Lo mejor económicamente hablando es que no existieran las enfermedades dentales; pero esto hasta hoy es imposible. La única enfermedad o padecimiento bueno es el que no existe; por lo tanto, la prevención (evitar las enfermedades) es la manera más barata de combatirlos y no permitir que se desarrollen.

Existen casos clínicos que se pueden resolver con un mínimo de materiales y aparatología. Por ejemplo, si un paciente presenta pequeñas lesiones en esmalte se puede reconstruir con selladores de fisura, resina compuesta, amalgama o incrustaciones metálicas o cerámicas, lo cual implica un costo mínimo y puede ser realizado como odontología preventiva que aunado a la higiene dental (cepillo, hilo, wáter pick y otros aditamentos) evitan que la actividad cariogénica se desarrolle y provoque por abandono males mayores.

La cavidad oral contiene una cantidad millonaria de bacterias, virus y demás fauna oral que, aunados a la deficiencia de cepillado e hilo dental junto a restos de alimentos, hacen que se forme la placa dentobacteriana (una especie de masilla adherida a los dientes y que puede cubrir encías provocando inflamación y enfermedades degenerativas).

No es mayor pecado el amor propio, como el abandonarse.

(El Quijote a Sancho)

En otros casos que se ha producido pérdida dentaria parcial o total. El tratamiento aumenta los costos y tiempo de operatividad porque necesita de mayor tecnología, conocimiento y materiales dentales de óptima calidad. Por ejemplo, coronas de zirconia, métalo/cerámicas, disilicato de litio u otros cuyos materiales provienen generalmente del extranjero. No puede tratarse una patología bucal si solo el paciente o el odontólogo mal ubicado están pensando en el número de hoyos por tapar.

La caries no es una interminable fila de hoyos por tapar, sino una enfermedad bucal que debe ser extirpada de quien la padece para evitar enfermedades provenientes de estas lesiones que puedan alterar la salud en general (periodontitis, abscesos, pérdida de hueso, endocarditis bacteriana, procesos reumáticos, etc.).

Un diagnóstico responsable y acucioso no puede estar basado en tramposa publicidad que propone y ofrece diagnostico gratis o “presupuestos gratis” cuando para que éste se realice se necesita cuando menos revisión clínica, radiografías, toma de impresiones que producen costos y materiales que no son gratis, este tipo de publicidad erróneamente ventajosa pone en entredicho la capacitación del profesional y su entorno ético.

El odontólogo actual es capaz de detectar, diagnosticar, corregir, sanar y rehabilitar las lesiones para devolver el placer de masticar, hablar, sonreír, degustar los alimentos con eficacia, incluso un acto íntimo y humano como el besar y otorgar una caricia limpia y amable.

Existen actualmente posibilidades infinitas de reconstrucción para devolver a su boca el equilibrio. Consulte al dentista de su confianza, seguro encontrará solución a sus dudas y padecimientos.

¡Salud!

 

Por: Dr. Héctor Monge

Especialista en rehabilitación bucal

Prodont Salud Dental

Río Sinaloa 136 Pte., Col. Guadalupe.

Tel. consultorio (667) 713-3520

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