Enero con de empezar, de entusiasmo, de emprender, de entender, de escribir¿Qué cómo será el 2022? Nadie puede adivinar el futuro, pero soy un gran defensor del optimismo posible, no de sus quimeras. Bien decía Monsiváis que habría que dedicarnos a documentar el optimismo, que habríamos de buscar de hacer de la esperanza una crónica en un mundo descabellado y cruel, si así estamos proyectando el resto de los 360 días que aún faltan, entonces estaremos abonando, si no es así ¡Cuidado!

 Pareciera que en esta carretera que es la vida, vamos a velocidad inmoderada, lo cual nos impide ir disfrutando el paisaje, tenemos mil cosas en la mente con las que tenemos que lidiar y éstas lamentablemente nos quitan la paz, cotidianamente experimentamos nuestras limitaciones, el estado de salud o de enfermedad, las contrariedades de la jornada, las lógicas preocupaciones y así vamos haciendo malabares, esquivando obstáculos, pero lo cotidiano, el tenor justo, es eso, luchar por no caer de bruces aunque en el intento existan tropiezos.

 Este 2022 tendré la afortunada oportunidad de ver el milagro de lo ordinario, lo extraordinario de lo cotidiano, la emoción de las cosas. La fortaleza transmitida en un abrazo, la mirada dulce de mi esposa, la sonrisa contagiosa de mis dos hijas. Las variaciones de tonalidades con las que mi madre pronuncia mi nombre (y a la que espero ver mejorando favorablemente en su salud). Los cariños silentes de mi papá, que con mucho aplomo y reciedumbre sobrelleva los terribles estragos de un infarto cerebral. Ese será mi 2022, el dejarme maravillar no por lo diario absurdo, no por lo común y aparente, sino por la maravilla que es vivir. La vida, es una verdadera profesión de fe, es una lucha constante por no perder la esperanza, es la oportunidad única para ejercitarse en la caridad.

 No podemos vivir en una sociedad, ajena a las necesidades del prójimo, alejados del sufrimiento de los otros, recordemos que con una sonrisa o con un gesto amable podemos transformar el mundo;  hacer un circulo de virtudes y valores, el ser menos quejumbrosos (empezando por mi) y convertirnos en verdaderos agentes de cambios. Todo es cuestión de tener ese nuevo enfoque, nueva mirada, una mirada amorosa.

 Así lo dice el filósofo Miguel Ángel Martí García: Hay que aprender a desacostumbrarse a vivir. Tal vez esté el secreto en tener una mirada nueva, enamorada. ¿Y cómo es esa mirada? Es indefensa, es decir, no tiene prejuicios, […] prescinde de su historia propia, de su experiencia, y renuncia a las expectativas. Y en segundo lugar, la mirada nueva, enamorada, es agradecida, se alegra con el pequeño detalle, con el insignificante descubrimiento, con el simple ver la luz reverberando en el objeto…

Bien vale citar a Camilo José Cela: Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.  En este México esquizofrénico y neurótico como el que padecemos, los ciudadanos necesitamos más que preguntarnos, dar respuestas.   Cuando  Fernando Landeros, recibió la medalla al Mérito Ciudadano en la Cámara de Diputados (Octubre, 2013), pronunció un conmovedor discurso, del cual he subrayado algunos párrafos y me han servido de reflexión:   “… A su vez, los padres aztecas moldeaban el corazón de sus hijos con una hermosa invitación: nadie es ombligo en la tierra, esto es, nadie es superior a nadie porque todo ha dependido en la forma en que miramos. Cuando realmente miramos al otro aparece un espejo, en donde nos reflejamos nosotros mismos y nos descubrimos como iguales. Sólo cuando somos capaces de mirarnos la justicia puede sentarse entre nosotros. Nadie puede decir que en verdad ha mirado si no sintió respeto por el otro. Por ello, la etimología de la palabra respetar, respicere, es tan profunda, significa mirar dos veces, mirar dos veces. Respetar es en esencia saber mirar. Cuando nos atrevamos a mirarnos encontraremos que todos tenemos un lugar en el otro y en este espacio llamado México…”

Borges escribió: “Aristóteles ha escrito que el origen de la filosofía era el asombro. Usted mira algo y no comprende, entonces comienza a hacer filosofía”. Seamos filósofos de lo posible y de lo imposible, inyectémosle alegría al camino que recorremos, sigamos creyendo en los milagros, sigamos soñando y vivamos siempre agradecidos con Dios, por eso, porque nos permite vivir.   ¡Bienvenido 2022, no te defraudaremos!

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