Hoy en día la presencia femenina en el ámbito laboral y empresarial aumenta año tras año, lo que abre nuevas oportunidades de liderazgo y rompe el conocido “techo de cristal”.
De esta manera, son cada vez más las empresarias que ocupan puestos de responsabilidad y dirigen grandes negocios en los sectores más diversos y para muestra Irene Guadalupe Pasos Romero, directora de mercadotecnia de la empresa Gruindag International.
Irene se describe como una mujer orgullosamente Rosarense, de cuna sencilla que ha obtenido sus éxitos a base de perseverancia y esfuerzo.
“Nadie me ha regalado nada y he luchado por realizar empresas y hacerlas crecer, aún en la lucha constante de ser guerrera”, comparte.
¿Cuál ha sido su formación?
Trabajo desde que soy adolescente. Tengo tres maestrías, dos licenciaturas y cinco diplomados abalados.
Siempre he destacado en matemáticas y mi primera licenciatura es de maestra de matemáticas, fue una enorme satisfacción apoyar a los adolescentes en su educación. También me incorporé a los programas contra la pobreza del gobierno federal, donde viví experiencias gratas, pero también difíciles.
La generación de productos, su administración y la venta siempre estuvo en mi vida y fue ocupando más espacio hasta que me dediqué de lleno al ámbito empresarial.
Estudié Diplomados especiales (Recursos Humanos, Marketing, Gastronomía, Administración Restaurantera, así como diseño gráfico y animación), termine la licenciatura en marketing, la maestría en orientación familiar, la maestría en administración de negocios y actualmente voy terminando la maestría en agronegocios.
¿En su carrera sabemos que ha desempeñado varios cargos podría hablarnos de ellos?
Enseñé matemáticas en secundaria por casi 10 años, en las afueras de Culiacán, en Aguaruto, y a la vez trabajaba en la Secretaría de Desarrollo Social.
En Gruindag, la empresa más grande en la que laboro, mi primera función fue de diseño, después al diseño se agregó la responsabilidad de recursos humanos y ERS, y continué con la Dirección de Marketing.
También he fundado y desarrollado otras empresas como una maquiladora industrial cuando tenía 24 años; con mi hermano el Chef Ulises Pasos constituimos el restaurante “Casa Moran” en Culiacán, y “La Cafetería” en El Rosario, Sinaloa y, últimamente, “InnovaSouvenir” un negocio muy creativo que ha crecido sorprendentemente. Además, he asesorado profesionalmente decenas de emprendimientos de clientes y amigos.
¿Hoy como directora de Marketing de Gruindag International a qué retos se enfrenta?
Gruindag es una empresa relativamente joven con un crecimiento agigantado, estamos posicionados en 32 estados y 8 países, el reto que he enfrentado es el constante dinamismo de la empresa, la necesidad de prepararse día a día y de ser exitoso en el mundo empresarial mundial que es innovador y desafiante.
¿Qué servicios ofrece Gruindag International y a qué sector va dirigido?
En Gruindag nos dedicamos a la fabricación y comercialización de productos del giro Industrial, Canal Moderno, Agrícola e Inocuidad Alimentaria, ofrecemos productos químicos, biológicos y orgánicos. Va dirigida a varios mercados como la Industria, pero lo fuerte, en Sinaloa, es la Agroindustria e Inocuidad.
¿A qué retos se ha enfrentado en su trayectoria laboral y cómo los ha superado?
Tanto en el sector público como en el privado trabajan más hombres que damas. Que escuchen los caballeros es un reto no solo para mí, sino para todas las mujeres. Plantear estrategias empresariales, y no solo el plantearlas sino realizarlas es a lo que me he enfrentado y lo he superado con perseverancia, mucho estudio y muchísimo trabajo.
¿Qué la motiva?
El amor por la vida.
¿A qué atribuye su éxito laboral, tiene alguna clave?
A la perseverancia, disciplina laboral y la responsabilidad.
¿Cuáles son los riesgos que enfrenta una mujer exitosa?
La Inseguridad, y que crean que el éxito no es para las mujeres y que nosotras pensemos que no lo merecemos y, por lo tanto, no lo gocemos.
¿Cuál es la lección más valiosa que ha aprendido en la vida?
Hay que llenarse de actitud positiva y rodearse de personas que te aporten, y ser leales a tus principios y convicciones.
¿Qué testimonio le gustaría compartir con las mujeres sinaloenses?
Siendo muy jovencita dejé El Rosario, Sinaloa y traía más ilusiones que equipaje cuando llegué a estudiar y a trabajar en Culiacán. La vida me mostró su rostro dulce pero también el amargo. Seguí estudiando y trabajando y hoy tengo una familia y una vida profesional de las que estoy orgullosa. Pienso que triunfó aquella niña que venía sola en aquel camión viejo en el que salí de mi querido pueblo. Y todavía falta más camino.

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