Este alimento puede ofrecer más de 60 sustancias diferentes entre las que destacan azúcares, ácidos orgánicos, vitaminas y minerales.

La miel es uno de los alimentos y complementos más conocidos de la gastronomía. Este alimento producido por las abejas a partir del néctar de flores o de las secreciones de las partes vivas de algunas plantas, puede ofrecer más de 60 sustancias diferentes.

Los azúcares, ácidos orgánicos, vitaminas del grupo B y C, ácido fólico, minerales, aminoácidos esenciales, esteroles, fosfolípidos, falvonoides, polifenoles y enzimas, son algunos de los más destacados.

Por todas estas propiedades, el consumo de la miel para fines medicinales se remonta a los primeros años de historia del ser humano. Por ejemplo, hay vestigios de que en el año 10,000 a. de C. Hipócrates, la usaba para sanar diversas afecciones de la piel. Por otro lado, los egipcios también la utilizaron para curar heridas, quemaduras, embalsamar los cuerpos y como parte de los alimentos que el difunto llevaba en su viaje al más allá.

Propiedades medicinales de la miel 

Para lucir una piel sana y radiante

Tal como lo hacía “el padre de la medicina”, esta sustancia es ideal para tratar los desequilibrios hormonales que causan distintas afecciones en la piel. Por un lado, contiene enzimas naturales y vitaminas que además de hidratarla, también facilitan que ésta se regenere con facilidad, por lo que resulta ideal para tratar cicatrices.

Y por si fuera poco, su alto contenido en peróxido de hidrógeno puede ayudar a tratar problemas serios como el acné y la aparición de espinillas.

Mejora de la función cerebral

Las neuronas cerebrales requieren de calcio para originar las señales eléctricas que permiten conducir mensajes y energía. Si no hay suficiente calcio en el cerebro es posible que éste y el resto del organismo no funcionen como es debido. Ante esto, existen estudios que demuestran que la miel es una excelente aliada para la absorción y fijación de calcio en el cuerpo.

Además, esto también resulta benéfico para prevenir enfermedades en los huesos como la osteoporosis.

Excelente para los resfriados

Según un reciente estudio hecho por la Universidad de Oxford, la miel resulta benéfica cuando enfermamos de resfriados o afecciones de las vías respiratorias para los malestares en la cavidad nasal, laringe y faringe. De hecho, la misma investigación afirma que utilizarla en estos casos y reducir el uso de los antibióticos en afecciones simples, es una buena opción para dejar de propiciar la aparición de bacterias resistentes a estos medicamentos.

Ayuda a regular los niveles de azúcar

Aunque parezca difícil de creer, la miel es excelente para regular el azúcar en la sangre, ya que mantiene un equilibrio de fructosa y glucosa. Al consumir este alimento, la porción de fructosa permite que la glucosa sea captada por el hígado para formar glucógeno, que pasa a estar disponible para el cerebro, el corazón, los riñones y las células rojas de la sangre.Esto mejora el funcionamiento de los órganos y tejidos esenciales, eliminando la glucosa de la circulación y por tanto reduciendo el azúcar en la sangre.

Cabello más fuerte

Finalmente, no está de más mencionar que todos los nutrientes que mencionamos previamente pueden fortificar el cabello, evitando su caída. Además, gracias a su capacidad para retener agua, la miel humecta y favorece el crecimiento de tu pelo.

¡No lo olvides!

Es importante recordar que a pesar de estos resultados, la miel no siempre es uniforme. Hay ocasiones en las que las mieles que están disponibles en el mercado se alteran y se alejan de las propiedades de la miel pura, e incluso en los productos naturales hay variaciones en sus propiedades

 

*Con información de Gastrolabweb*

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