Navidad es una época de reflexión, celebramos el nacimiento de Jesús. Es un ritual que repetimos año con año reunidos con la familia y nuestros seres queridos. Algo sucede que nos volvemos vulnerables y nos percatamos de las personas que necesitan apoyo moral y económico y tratamos de ayudarlas.

Nos cuesta trabajo expresarles a nuestros seres queridos cuánto los queremos y lo importante que son para nosotros y, de alguna manera, en esta época lo hacemos porque queremos verlos antes de que termine el año y a través de los regalos.

Es una época de agradecer todo lo bueno que tenemos y de hacer nuestras peticiones para el siguiente año.

También es una época difícil para los que tuvieron una pérdida importante, porque ese ritual en familia, hace más latente el dolor de la pérdida.

¿Qué hacer ante esta situación?

Hay personas que deciden no celebrarla, quedarse en casa o salir de la ciudad para no vivir esa situación, y está bien el primer año, necesitan tiempo para reacomodar a la persona fallecida y sus sentimientos.

Esto, preocupa a los seres queridos e insisten en que la celebren, es importante aceptar esa decisión porque ese momento cada uno sabe cómo lo puede y quiere vivir.

También pasa que como el ser querido falleció, estamos enojados con Dios porque le pedimos que lo sanara y no fue así, vemos la muerte como un castigo, creemos que somos eternos y la misma muerte nos hace ver lo frágil que es nuestra vida.

¿Cómo quiero vivir mi vida, qué me falta hacer o dar o decir o vivir?

No importa tu religión, todas nos llevan al amor, Jesús vino a hablar de amor y el amor es el nutriente universal que todos necesitamos y aquí está el reto diario de cada uno de nosotros.

Es muy fácil juzgar a las personas, las criticamos como si nosotros fuéramos perfectos. Hay dos cosas que hoy puedo ver, cada uno de nosotros enfrentamos desafíos y actuamos de acuerdo a nuestra historia y nuestros canales de dolor. Si una persona está enojada, hay que respetar su enojo y a través de la empatía comprender que detrás de ese enojo hay un dolor. Pero lo criticamos por su actuar y sentir.

Y la otra parte que he aprendido es que si te molesta algo de la otra persona, es porque está dentro de ti y no lo puedes o quieres ver o reconocer.

Las personas con las que nos topamos son nuestros maestros para nuestro crecimiento espiritual y conforme vayamos sanando, podremos amarnos a nosotros mismos, a los demás y sobre todo a Dios.

Revisa cuando estés enojado, ¿qué hay detrás de ese enojo? Si te das cuenta que estás juzgando, qué es lo que estás viendo en la otra persona que tú tienes, aunque cueste trabajo aceptarlo. No esperemos que los demás cambien, el cambio comienza en uno mismo y los demás van a ir cambiando.

Sanando nuestras heridas vamos a ir llenando ese vacío de amor. Sólo viviendo en el amor vamos a poder transformar nuestro entorno, nuestro mundo.

Les deseo que todos los días del año sean Navidad y recordemos que el mensaje de Jesús era que vivamos en el amor.

Bendiciones.

Por: Yvonne Bulnes

Tanatóloga

yvonnerosadecristal@gmail.com

Grupos de ayuda mutua

Alejandra Renacer

Tanatóloga Yvonne Bulnes

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