¿Te es familiar esta frase? La realidad desde la psicología es que no se puede caer bien a todo el mundo y la tarea es aprender a que no te importe. Un punto básico para la felicidad es precisamente prescindir de este factor, el secreto es saber que tú mismo te amas y no hay nada más importante. Libros como “El arte de no agradar a los demás” y “Atrévete a no gustar”, tienen como enfoque liberarse de la opinión ajena sin sentirse desplazado. Relacionarse con los demás conlleva a veces conflictos, incomodidades, pero no podemos desconectarnos de los otros, se pagan precios por tener familia o pareja o amistades, pues no todos pensamos igual, sin embargo, formamos parte de una  sociedad común y necesaria.

Detalles como sentir inferioridad ante los exitosos, rechazo porque no se nos ama o se nos trata igual que lo hacemos nosotros, buscar agradar sin conseguirlo, factor preponderarte en estos tiempos tecnológicos por cierto, en fin, no obtenemos lo que se espera del otro; nacen entonces la frialdad y el resentimiento hasta enfriar la más cálida de las amistades.

Detrás de todo esto generalmente existe una necesidad de reconocimiento, lo cual es un gran generador de conflictos, ya que las relaciones no son totalmente simétricas. Se acumulan los malos entendidos, se obstruye la comunicación, pues cada quien tiene su forma muy particular de expresarse, de ahí la toma de consciencia de no querer inmediatas respuestas o del tamaño, color e intensidad con que las esperamos. De esta forma nos libramos de la ansiedad que aflora por querer obtener lo que desde nuestro enfoque es lo idóneo o lo correcto. Cuando una relación se basa en la recompensa, en el toma y daca, en el yo te di y tú no, se presentan vacíos que la van desgastando poco a poco convirtiendo en un drama cotidiano lo que empezó tan bonito.

Dejar de preocuparnos por el qué dirán nos da libertad, seguridad y serenidad, de otra manera vivimos insatisfechos, no encontraremos la paz mental en la compañía del otro pues algunas cosas podrían hacernos sentir mal, olvidando el excelente mensaje del Dr. Ruiz en el libro “Los 4 acuerdos”: No tomes nada personal.

Respetar las diversas opiniones sin imponer las nuestras, sin querer tener la razón y ser aceptados con nuestras filosofías propias, es muy necesario en las relaciones interpersonales, de otra manera vamos por el mundo sufriendo y penando. Nada de lo que hagan o digan otras personas tiene porque quitarnos la paz, pues no se es responsable de esos actos, de esos pensamientos o de esas creencias. Como aprendí hace años en este maravilloso mundo del desarrollo personal: Lo que los otros piensen o crean de mi es su problema, no es mío, y mucho mejor: lo que el otro piense, diga o haga, es su responsabilidad, mas no la mía.

Un enfoque sumamente práctico para dejar de depender del exterior; si yo sé quién soy, a dónde voy, qué quiero y cuánto valgo, ¿qué importa el juicio ajeno? Me amo a mi mismo, con eso basta. ¡Feliz verano!

Namaste.

Por: Paty Maytorena

Cel.- (667) 751-2884

Correo electrónico: patymaytorena@hotmail.com

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