Mejora el aprendizaje, la creatividad y la atención, y hasta ayuda a controlar la frustración. Esos son solo algunos de los beneficios que ofrece el método Mindfulness Infantil. Pero, ¿qué es?, ¿a partir de qué edad lo puedo aplicar?, ¿por qué es beneficios? Todas estas dudas te las vamos a aclarar ya mismo.

¿En qué consiste el Mindfulness? Es una forma de estar consciente del presente, es decir tener atención plena en el aquí y ahora. Querer aprender con una actitud abierta y amable, sin juzgar, ignorar, sin dejarse arrastrar por el ajetreo del día a día. Por ejemplo,  es percibir el beso que te da tu hijo al despedirte de ti cuando lo dejas en la guardería, es experimentar emociones como alegría, tristeza, frustración o rabia.

El Mindfulness infantil es una forma de poner atención al momento presente con aceptación y curiosidad. Es una potente herramienta para los niños -y para los adultos-, porque hace que se conecten sin juicio con el presente (la mente agitada los saca de pensamientos como la preocupación y negatividad), abriéndoles la oportunidad de vivir plenamente, con más capacidad y formas de aprendizaje más efectivas. Además asegura que si logras aplicarla en tu hijo le ayuda a tranquilizarse, reducir el estrés, tener una mejor perspectiva y una inteligencia más robusta.

En la época en que naciste  jamás se pensaba que la meditación podría ser un proceso para ejecutar con los niños pues generalmente son muy inquietos. No obstante, investigaciones recientes han dado como resultado que la aplicación de este proceso se puede desarrollar en niños de 4 a 5 años sin ningún problema.

El Mindfulness contribuye al bienestar y desarrollo general del menor, y genera beneficios tales como:

  • Mayor aprendizaje, atención, rendimiento académico y hasta despertar la creatividad. Sin duda es una forma de enseñar disciplina con amor a tu pequeño.
  • Tu hijo mejora la concentración al ignorar las distracciones.
  • Lo ayuda a regular sus emociones, encuentra más tranquilidad cuando está molesto a tal punto que se vuelve un niño más seguro de sí mismo.
  • Desarrolla más compasión y amabilidad hacia los demás y hacia sí mismo.
  • Mejora su capacidad de relación con las demás personas porque se vuelve más paciente, simpático y alegre.

¿Qué consejos debo seguir para aplicar con mi hijo? 

-Constancia. Dos o tres veces por semana ten una hora fija para ponerlo en práctica. De cuatro a cinco minutos son suficientes para niños entre los 4 a 5 años y entre 5 y 15 en los mayores. Ten paciencia porque los resultados no se dan de forma inmediata. Es una de las formas de dedicar tiempo a tu hijo mientras aplicas técnicas para educar en valores pues le enseñas a ser puntual y responsable con su rutina.

-¿Cuál sitio elegir? Uno que sea tranquilo en el que no existan interrupciones.

-Hazle saber que es una actitud entretenida, llena de humor y con situaciones que lo pondrá a imaginar o fantasear.

-Pídele que te dé una explicación sobre su experiencia, si le gustó o no.

-Valora el esfuerzo de tu hijo con amabilidad. Como toda persona, hay días en que ellos están más tensos y se les hace más difícil concentrarse.

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