La ansiedad es uno de los trastornos más frecuentes en la sociedad y una buena alimentación ayuda mucho a reducirla.

La importancia de la alimentación

Combatir un cuadro de ansiedad es posible y aunque a veces se necesite ayuda especializada, hay cosas que podemos hacer por nosotras mismas. He aquí donde la alimentación adquiere una importancia capital porque están íntimamente relacionadas. Al fin y al cabo, comer es un acto emotivo y, seguramente, habrás escuchado aquello de “somos lo que comemos”. Los nutrientes que llevamos a nuestro cuerpo juegan un papel relevante a nivel corporal, pero también mental. Una mala dieta podría causar fatiga y malestar, sentimientos que están relacionados con los niveles de serotonina del cerebro y que podrían derivar en ansiedad.

Nervios, inquietud, pánico o preocupación son síntomas que se asocian a la ansiedad, entendida como la respuesta del organismo ante estímulos externos que el cerebro identifica como peligros o amenazas. A menudo se convierte en la indeseable compañera de día a día de muchísimas personas y las cifras se acrecientan en situaciones como este duro confinamiento que vivimos desde el pasado 14 de marzo, aliviado parcialmente con las fases de desescalada.

Alimentos que ayudan a reducir la ansiedad

El magnesio es uno de los mejores aliados. ¿Dónde podemos encontrarlo? En alimentos tales como el pan y cereales integrales, las pipas de girasol, frutos secos naturales, quinoa, avena, tofu, espinacas y en el chocolate puro 99%. Este último reduce el cortisol, la hormona del estrés que genera ansiedad. El ácido fólico de los espárragos, los antioxidantes naturales de los frutos rojos (frambuesas, moras, arándanos) o la vitamina B de huevos, carne de cerdo y cítricos son también muy aconsejables.

Los estudios relacionados con la relación ansiedad-alimentación arrojan datos muy potables. Por ejemplo, la Universidad Estatal de Ohio concluyó que el consumo de pescado graso (salmón) puede ayudar a reducir hasta en un 20% la ansiedad, dado su alto nivel de omega 3. Científicos de distintos hospitales universitarios de Japón, Corea y Taiwán también comprobaron que estas grasas saludables mejoraban la capacidad antiinflamatoria y neuroprotectora del organismo.

Apunta este nombre: triptófano

El triptófano es un aminoácido esencial que ayuda al cuerpo a generar sus propias proteínas. ¿Cómo? Aumentando la serotonina (hormona que regula el estado de ánimo y ejerce de neurotransmisora) para calmar el estrés, la depresión o la ansiedad. La buena noticia es que comerlo es más fácil que explicarlo ya que se puede encontrar en alimentos como pavo, pollo, piña, plátanos, salmón, atún, semillas y nueces.

 

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