La psicoyoga es una herramienta que puede ayudar a controlar el pensamiento.

No es ningún secreto que nuestras rutinas han cambiado drásticamente debido a la contingencia sanitaria por coronavirus. El confinamiento nos ha llevado a aflorar sentimientos variados como enojo, tristeza y, en casos severos de estrés, incrementar la sensación de ansiedad y angustia.

La psicoyoga es una fusión de yoga con técnicas psicoterapéuticas que unen mente, cuerpo y espíritu, para mejorar el autoconocimiento, y controlar el estrés a través de la respiración y la relajación. Y de esta manera desarrollar habilidades que mejoren el rendimiento en los diferentes ámbitos tanto personales como profesionales, dentro y fuera del hogar

Y es que trabajar de manera remota ha aumentado las jornadas laborales de forma casi invisible, siendo el estrés una de las principales consecuencias. A la deficiente organización del tiempo, se han sumado las variantes que implica el regreso a la “nueva normalidad”, como el miedo al contagio.

El entrenamiento cimentado en la psicoyoga conlleva varios beneficios. Por ejemplo:

• Incrementa el control emocional
• Genera un balance entre mente y cuerpo
• Mejora las capacidades físicas: balance, flexibilidad, fuerza, resistencia, coordinación, velocidad de reacción
• Ayuda a identificar los hábitos de pensamiento para hacer cambio en ellos
• Mejora la atención plena, sostenida y selectiva
• Incrementa la tolerancia al dolor y la fatiga
• Mejora el aprendizaje de técnicas corporales que ayudan a tener un mejor control del cuerpo y mayor sensopercepción.

Para comenzar un entrenamiento de psicoyoga es importante contar con la guía de profesionales en la materia.

Medita al menos diez minutos al día. Puedes comenzar por practicar respirar con el diafragma, solamente observando cómo entra y sale el aire. Aquieta tus pensamientos y siente únicamente la respiración en tu cuerpo.

Cada hora toma descansos regulares de cinco a diez minutos. Es necesario ponerse de pie y hacer algunos estiramientos, relajaciones y caminar un poco. Esto ayudará a mejorar tu concentración cuando vuelvas al trabajo.

Bebe mucha agua, esto mantendrá hidratado tu cerebro. También puedes probar algunos tés como: Ginseng, Té Verde, Gingko Biloba, Spirulina y Milenrama.

 

*Con información de Forbes*

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