Escribir es una forma práctica, útil y muy económica de potenciar el autoconocimiento. De hecho, la escritura también es una técnica practicada en un proceso de coaching o en una terapia psicológica.
A través de las palabras, tomamos conciencia de nuestro yo, somos capaces de expresar claramente qué nos pasa y qué queremos.

 

¿Cómo liberar las emociones a través de la escritura?

1. Deja de asociar la idea de escribir con la inspiración. Ten unos hábitos regulares para escribir un diario emocional, por ejemplo.

2. Cómprate un cuaderno bonito para escribir tus vivencias, reflexiones y pensamientos positivos.

3. Escribe en primera persona para canalizar mejor toda tu energía interna. El yo aporta una perspectiva concreta a tus palabras.

4. Las cartas son una buena herramienta terapéutica para sanar las heridas del alma. Puedes escribirte cartas a ti mismo como si fueses alguien externo. Este ejercicio es útil para ganar objetividad respecto de un problema.

5. Busca un lugar tranquilo para escribir en el que no tengas interrupciones de ningún tipo. Apaga el teléfono móvil mientras escribes.

Recuerda que eres libre de compartir con alguien más algunos de tus escritos. Pero en la mayoría de los casos, lo mejor es que tus textos formen parte de tu intimidad.
Aprende a jugar con las palabras para conocerte mejor a ti mismo y sacar fuera todo aquello que llevas dentro.

 

Los beneficios psicológicos de la escritura

Descubrir y comprender las emociones
Nos abre un mecanismo personal para ahondar en nuestros pensamientos y emociones. ¿Qué es lo que siento ahora? ¿Es rabia, es tristeza? ¿Por qué me siento así, qué lo ha provocado? ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?

Evitar el estrés
Exponer estas ideas nos va a permitir ir reduciendo el estrés poco a poco, al abordar todos esos muros existentes en nuestra vida que día a día nos van quitando las energías. Escribir sobre ellas es un modo perfecto por reconocer esos obstáculos, poniéndoles nombre para ir afrontarlos mediante una serie de ideas que iremos plasmando.

Autocontrol
La escritura personal puede llegar a ser un proceso psicoterapéutico y de autoayuda perfecto, ahí donde no necesitamos la intervención psicológica de un profesional. Si lo hacemos bien, si somos competentes reconociendo problemas y pautando medidas de acción, seremos dueños de nuestra vida al ser capaces de tomar el control en beneficio propio.

Escribir ayuda al bienestar físico
Esta sensación de auto capacidad para gestionar los problemas a través de la escritura, nos aporta salud y bienestar. Refuerza no solo nuestra autoestima, sino también nuestro sistema inmunológico, al aportar felicidad y tranquilidad, dejando a un lado el estrés y la ansiedad.

Autoconocimiento y motivación
Cuando escribimos, buscamos siempre un instante para nosotros mismos. De este modo nos estamos regalando un espacio de tiempo precioso para pensar sobre nuestra vida, practicando la siempre necesaria introspección.

Aprendemos a establecer metas, planes, alternativas de acción, prioridades…. Escribir sobre estas realidades, incluyendo además nuestros deseos, nos motiva de un modo más intenso al personalizar ideas y nos da fuerzas para generar los cambios.

Redactar sobre nuestros pensamientos nos permite ventilar emociones, sentimientos y pensamientos. Esa intimidad personal es un modo idóneo para conseguirlo, ya que a veces para muchas personas no es fácil poner en voz alta su mundo interior e incluso sus necesidades.

Nos ayuda también a reconocer emociones que, de otro modo, es posible que no pudiéramos llegar a entender en su sentido íntegro. En ocasiones nos es difícil admitir que detrás de una sensación de rabia o ira, por ejemplo, se esconde la vulnerabilidad o la tristeza, que detrás del autoperfeccionamiento se halla la inseguridad…máscaras que todos llevamos en la cotidianidad y de las que no somos del todo conscientes.

 

 

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