Para nosotros cocinar es una tarea más, pero para los pequeños de la casa es un juego, una actividad muy divertida que, además de entretenerle, le ayuda a adquirir buenos hábitos alimenticios, y ahora que tenemos que permanecer confinados en casa debido a la cuarentena por coronavirus puede ser el momento ideal para enseñar a tus hijos los secretos de la cocina.

Pero, ¿por dónde y a qué edad empezar a cocinar con tus hijos? En realidad no existen reglas, y puedes comenzar cuando el bebé todavía está en su silla periquera: que te vea cocinar y dejarle que toque y descubra las texturas de los diferentes alimentos que manipulas.

A partir de ahí, podemos ir poco a poco permitiéndole realizar pequeñas tareas. A los dos o tres años, por ejemplo, pueden intentar mezclar los ingredientes de una masa, embadurnar de mantequilla un molde, aplastar un plátano con un tenedor, o ayudar a decorar un plato de manera divertida. Lo importante es que se sienta partícipe de la actividad y del placer que supone después contemplar y comerse el resultado final.

Reglas y trucos para cocinar con tus hijos

Cuando ya están más grandecitos dependerá de la soltura de cada niño poder lanzarnos a cocinar con ellos. Para esto es conveniente conocer algunas reglas y trucos para que la aventura llegue a buen puerto:

  • Asegúrate de tener suficiente tiempo por delante porque la paciencia es un ingrediente esencial cuando se cocina con niños. Es mejor reservar un viernes por la tarde o los fines de semana. Una vez escogido el momento, olvidaos de las prisas y del estrés y recuerda que lo más importante no es el resultado final, sino el hecho de compartir esta actividad con vuestros hijos.
  • Elijan juntos la receta que quieren preparar: echen un vistazo a un libro de recetas o a una página web para seleccionar previamente entre dos o tres que piensen que les pueden gustar y resultar sencillas de elaborar. Mejor si están ilustradas.
  • Siempre que sea posible, ir juntos a comprar los ingredientes necesarios. Lo mejor es hacer una lista tras comprobar los que ya tenemos en casa para así descartarlos. Una vez en la tienda, pueden aprovechar para explicarles cómo elegir bien los alimentos y de dónde proceden. En estos días de movilidad reducida por el coronavirus no será posible, pero siempre podéis hacer la compra online juntos.
  • Antes de ponerse manos a la obra, es imprescindible lavarse correctamente las manos y, si tu hija o hijo tienen el pelo largo, recogérselo. También hay que ponerles un delantal o baby y, como toda precaución es poca, es mejor que vistan ropa de andar por casa o que sea muy fácil de lavar.
  • Leer la receta entera (si ya saben leer lo pueden hacer ellos). Aprovecha para explicarles algunos términos que quizás no entiendan todavía, y recordarles algunas consignas básicas de seguridad: nada de acercarse a los fuegos si tienes cocina de gas o poner la mano encima de la placa de vitrocerámica. Las sartenes siempre se deben colocar con los mangos hacia adentro. Los también deben mantenerse lejos del horno, sobre todo cuando estamos metiendo o sacando algo de él.
  • Hora de preparar la cocina. Esto significa que las superficies de trabajo deben de estar limpias. Después sacaremos todos los ingredientes que necesitamos, así como los utensilios que vamos a requerir. Intenta elegir los que mejor se adapten a la edad del niño, de madera o plástico si son muy pequeños, y cuchillos o tijeras de punta redonda. Recuerda también que debes estar vigilante y, por supuesto, no dejarles solos.
  • Ir completando las diferentes etapas de la receta, sin saltaros ningún paso. decide en función de la edad y madurez de tu hijo, qué cosas es capaz o puede hacer y qué cosas no, con sentido común y respetando su autonomía.
  • Ya hemos terminado, el plato está en el horno o en el fuego y llega uno de los mejores momentos: saborear, con una cuchara, el dedito, o directamente con la lengua, los restos de lo que hayamos preparado; si es una receta con chocolate, el deleite está asegurado.
  • Recoger y limpiar también forma parte del proceso culinario. No dejes que tu hijo se haga el desentendido o se vaya antes de tiempo. Explícale por qué es importante, y hazle partícipe de estas tareas para que las incorpore de forma natural. Seguro que es capaz de secar los sartenes con un trapo o pasar una franela por la mesa.
  • Punto final: para recompensar los esfuerzos de tu hijo, procura que el momento de la cata sea especial. Pon la mesa y degusten en familia el resultado de la experiencia culinaria. Y, por supuesto, ¡no olvides de felicitar al cocinero por su gran trabajo! ¿Qué no es lo que esperabas o no ha salido como en la foto? No pasa nada, habrá una próxima vez.

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