Los sinaloenses han dejado huella en el mundo, un ejemplo de ello es José Limón, figura clave en la historia de la danza contemporánea.

Él fue iniciador de técnicas coreográficas que hoy siguen vigentes y primer bailarín en dar un lugar importante al rol masculino, muchas de sus coreografías fueron inspiradas por sus raíces mexicanas, creando así un mestizaje dancístico.

José Arcadio Limón nació en Culiacán, Sinaloa, el 12 de enero de 1908. A sus 10 años llegó a los Estados Unidos en 1918, cuando su familia decidió emigrar por motivos derivados de la Revolución. Y sería en este viaje donde descubriría su vocación por la danza, precisamente en Nueva York.

A diferencia de muchos, Limón tuvo su acercamiento con este arte a sus 20 años de edad. Al ver el primer espectáculo dancístico, comprendió que ahí estaba su futuro. Se matriculó entonces en el estudio de Humphrey Widman y a pesar de las dificultades que se encontró porque tenía endurecidos los músculos de las piernas, debido a su faceta de corredor, José Limón no tardó en demostrar grandes aptitudes para la danza y unos meses después debutaba como bailarín en el musical Americana.

Cuando se le cuestionó acerca de su acercamiento a la danza, Limón recordaría una presentación de los bailarines Harald Kreutzberg e Ivonne Georgia, la primera función dancística a la que asistió, sobre la que comentó: “lo que presencié simple e irrevocablemente me cambió la vida. Vi la danza como una visión de poder inefable. Un hombre puede, con dignidad y torrencial majestuosidad, bailar. Bailar como las visiones de Michelangelo y como baila la música de Bach”.

Se desenvolvió como Bailarín Solista de la compañía de Humphrey Widman durante muchos años, donde realizó sus primeros trabajos como coreógrafo (Por ejemplo: Etude in D Minor,1930 y Danzas Mexicanas, 1939), fue al frente de su propia compañía la Limón Dance Company (1946), la primera en hacer gira en Europa, que inició su brillo. Limón Dance Company llegó para insertarse en la historia de la danza contemporánea de Estados Unidos como la expresión más clara de la mezcla de culturas.

En la Compañía, a la fecha en activo, sentó las bases de un personal estilo y técnica propia que hoy se sigue estudiando, ahí se comenzó a ver la luz de algunos de sus trabajos más conocidos. The moor´s pavane (1949) y The Unsung (1970), continúan vigentes actualmente en el repertorio de Limón Dance Company.

En la actualidad la compañía se encuentra bajo la dirección artística de Carla Maxwell, quien asegura que sin José Limón la danza actual no sería la misma: “Brindó una visión diferente de lo que tenía que ser un hombre bailarín: hacía un retrato de un hombre completo que es capaz de proteger a una mujer, pero al mismo tiempo con la gracia y sensibilidad para danzar en el escenario”.

Se le atribuyen cerca de cien coreografías y para muchas de éstas se inspiró en sus raíces mexicanas y se mostró interesado, con asiduidad, por mostrar al público estadounidense significados y matices de la cultura latinoamericana, como Ritmo jondo (1953) y Carlota (1972), obra que creó para la actual directora de la Limón Dance Company, Carla Maxwell, al frente de la agrupación desde 1978.

Limón falleció en Flemington, Nueva Jersey, un 2 de diciembre de 1972. A 47 años de su muerte (Nueva York, 1972), su impronta sigue vigente dentro y fuera de su Compañía. 

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