El invierno quizá sea la estación del año que más impacta nuestro sistema inmune. Las bajas temperaturas inducen también una disminución de nuestras defensas, lo que nos hace más vulnerables a las enfermedades.

Hay maneras a nuestra disposición para estabilizar y aumentar el sistema inmune. La alimentación sana, el descanso adecuado y la actividad física son tres de las vías de acción que podemos cursar para que nuestras defensas no salgan muy perjudicadas durante el invierno.

Alimentación sana y balanceada

La alimentación es un aspecto de nuestra vida que no podemos descuidar si aspiramos a un estado óptimo de salud. Los alimentos que consumimos nos proveen de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para que todos sus procesos se realicen satisfactoriamente.

Una alimentación sana para incrementar nuestras defensas durante el invierno debe contemplar la absorción de vitamina D en cantidades suficientes. Hay estudios que confirman que esta vitamina juega un rol fundamental en la prevención de resfriados.

La absorción de vitamina D en invierno tiende a ser menor que el resto del año por las reducidas horas de luz con respecto a las otras estaciones. Aquí cabe recordar que una fuente muy importante de esta vitamina D es la luz solar.

Otro nutriente que no podemos dejar de lado es el zinc, mineral que tiene un importante y comprobado efecto positivo sobre el sistema inmune del cuerpo. Su déficit incide en una notable disminución de nuestras defensas.

Actividad física

Un estudio de la Universidad de Carolina del Sur indica que la actividad física asociada al deporte es un factor importante en el fortalecimiento del organismo. No solo será útil para la prevención de los resfriados, sino también para suavizar sus síntomas asociados.

En términos generales, el deporte reduce nuestros niveles de estrés y nos hace sentir mejor con nosotros mismos, todo gracias a la liberación de endorfinas fomentada por la actividad física.

Con practicar un deporte específico o con establecer una rutina de ejercicio tendremos suficiente para fortalecernos frente a los resfriados gracias a la acción hormonal.

Descanso adecuado

Un organismo descansado es un organismo que puede lidiar de mejor modo con las amenazas externas. Se sabe que la falta de descanso incide en el incremento de los niveles de estrés, lo que involucra a su vez la disminución de las defensas del cuerpo.

El descanso que reciba el cuerpo le permitirá tener los niveles de estrés al mínimo y gozar de unas defensas lo suficientemente altas para hacerle frente a los virus y bacterias que amenacen con terminar nuestro bienestar.

Aplicar estas 3 vías en conjunto incrementará las probabilidades de que el estado de salud salga bien parado al término del invierno, gracias a beneficios que se extenderán más allá de esta estación del año.

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