Prácticamente la mitad del planeta se encuentra confinada en sus hogares debido a la rápida propagación del COVID-19. No poder salir de casa ha hecho que las rutinas y hábitos diarios hayan cambiado casi por completo, lo que ha podido alterar la calidad de nuestro descanso e incluso hacernos sentir cansados sin saber muy bien por qué, pues hemos reducido drásticamente nuestra actividad.

Este cansancio sin hacer nada puede estar relacionado con la carga mental provocada por el confinamiento y no con la carga física como suele ocurrir en condiciones normales. Y es que la fatiga puede aparecer cuando hacemos ejercicio físico, pero también cuando estamos sometidos a unos niveles altos de estrés o ansiedad.

La mente saturada también causa fatiga

La monotonía de no poder salir de casa, la preocupación por la pandemia y por la salud propia y de los familiares, y el bombardeo masivo de información a todas horas sobre el coronavirus puede estar haciendo que nuestra mente se sature y se sienta cansada, transmitiendo esta sensación al resto del cuerpo.

Además, hay que tener en cuenta que la exposición al sol se ha reducido, y eso también interfiere en nuestro estado de ánimo y en los ritmos circadianos, que regulan el sueño. Es normal que en los primeros días del confinamiento haya cambios bruscos en los estados de ánimo, pues es un gran cambio que requiere de un proceso de adaptación que puede alargarse incluso meses, sin embargo, al cuarto o quinto día del cambio de rutina todo comienza a ser más estable, lo que no quita que pueda haber días de melancolía y tristeza.

  • Intenta mantener una rutina: es la medida más efectiva en estos casos, establece las tareas que tienes que realizar en casa cada día y cúmplelas con buena actitud. Evita ir de la cama al sofá y del sofá a la cama.
  • No duermas de más: si no estás teletrabajando porque tu trabajo no lo permite puede ser tentador el dormir más o hacerlo hasta tarde, sin embargo, esto puede alterar los ritmos circadianos y acabar produciendo un estado letárgico durante todo el día, evita también echarte la siesta, dormirás mejor por la noche.
  • Ejercita tanto tu cuerpo como tu mente: una de las mejores maneras de generar endorfinas es mediante el ejercicio físico. Seguro que te has propuesto hacer más ejercicio durante el confinamiento pero o lo has dejado o nunca llegaste a empezar. Nunca es tarde, haz yoga, zumba, meditación o no te pierdas las clases online que están dando muchos entrenadores mediante las redes sociales. Te sentirás más activo y descansarás mejor.
  • Promueve un buen hábito de descanso: no modifiques mucho la hora en la que te despiertas o te acuestas, date una ducha relajante y lee un libro antes de dormir y evita el contacto con la luz azul de las pantallas de móviles y tabletas al menos una hora antes de ir a la cama. También puedes incluir en tu rutina alguna bebida que te ayude a descansar, como un vaso de leche caliente, y evitar el alcohol o las drogas.
  • Evita la sobreinformación: estar continuamente informado mediante la televisión, los periódicos o las redes sociales puede causar sensación de estrés y preocupación excesiva. Fija una hora en la que informarte, por ejemplo, en el telediario del mediodía, y evita buscar información por otros medios.
  • Comunícate con otras personas: contar cómo te sientes a los demás puede hacerte sentir mejor. No dudes en llamar o hacer una videollamada con algún amigo o miembro de la familia con el que tengas la confianza para contarle tus preocupaciones, también puedes optar por hacerlo con un psicólogo, pues muchos de ellos ya han cambiado su forma de atender a los pacientes, haciéndolo por la vía telemática.

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