Grigori Yefímovich Rasputin fue un místico ruso con una gran influencia en los últimos días de la dinastía Románov. Rasputín es la transcripción al español procedente de la francesa.

Rasputín nació el 21 de enero de 1869 en Prokrovskoie, una localidad de Siberia situada a más de dos mil kilómetros de San Petersburgo, entonces capital de Rusia. Fue el quinto de nueve hijos de Yefim Yákovlevich, aunque sólo sobrevivieron él y su hermana Feodosia. Recibió poca educación y probablemente nunca aprendió a leer o escribir.

SU FAMA

Desde pequeño Rasputín se ganó el calificativo de niño raro. Tenía muchos tics y era muy nervioso, siempre tenía que estar haciendo algo con las manos. Ya entonces era conocido por sus profecias o visiones.

Su juventud no fue distinta de otras muchas en una tierra donde la vida era más que dura: borracho y juerguista, también resultó ser un ladrón.

A los 18 años, Rasputín entró al Monasterio de Verkhoturye en Rusia, con la intención de convertirse en monje, pero poco tiempo lo abandonó posiblemente para casarse. Durante la estancia en el monasterio cambió su vida para siempre. Algunos afirman que allí entró en contacto con la secta cristiana prohibida de los Khlysts (flagelantes).

A la edad de 19 años, se casó con Praskovia Fiódorovna Dubrovina, tres años mayor que él, con quien tuvo tres hijos como Dmitri Rasput, Varvara y María.

En su lugar de origen pretendía darse una apariencia de Jesucristo y tenía fama de sanador mediante el rezo, razón por la cual, y gracias a una amiga de la zarina llamada Anna Výrubova, en 1905 fue llamado al palacio de los zares para cortar una hemorragia de su hijo y heredero Alekséi Nikoláyevich Románov, que padecía de hemofilia.

De esta forma, Rasputín se ganó el respeto, la confianza de la familia y especialmente, un apasionado apoyo de la Zarina al aparentemente estar “curando” al niño de su enfermedad. Inmediatamente se convirtió en sanador y asistente espiritual de la familia.

Cuando se hizo famoso sus enemigos lo llamaban el Monje Loco, una descripción que, lejos de significar un insulto, le hacía bastante justicia.

Entre 1906 y 1914, diversos políticos así como periodistas se valieron de la relación entre Rasputín con la familia imperial para destruir la credibilidad de la dinastía Romanov y de esta forma presionar por una reforma.

Su adicción al alcohol y promiscuidad sexual hizo que su popularidad y reputación fuera mermando hasta tal punto de ser acusado de antipatriota a causa de su oposición a que Rusia participara en la Primera Guerra Mundial.

Durante la ausencia de Zar Nicolás, quien tomó el mando del ejército ruso en 1915, creció su influencia sobre la Zarina Alexandra y tuvo influencia en la zarina al momento de elegir y determinar a quién colocar en diferentes puestos del gobierno. Incluso llegó a conceder favores políticos a cambio de favores sexuales por parte de damas de la alta sociedad.

SU MUERTE

Una noche del 29 de diciembre de 1916 un grupo de conspiradores, entre los que se incluye el primo de Nicolás II, el Gran Duque Dmitri Pavlovich y el príncipe Prince Felix Yusupov, quien era parte de la familia por casarse con la sobrina de Nicolás II. Invitaron a Rasputin al palacio de Yusupov y lo alimentaron con vino y pasteles envenenados con cianuro.

EL veneno parecía no tener ningún efecto por esta razón los conspiradores, le dispararon varias veces. Luego fue envuelto en una alfombra y arrojado al río Neva, donde fue descubierto tres días después.

Antes de morir, Rasputín le escribió al zar Nicolás para predecir que si él era asesinado por funcionarios del gobierno, toda la familia imperial sería asesinada por el pueblo ruso. Su profecía se hizo realidad 15 meses después, cuando el zar, su esposa y todos sus hijos fueron asesinados durante la Revolución rusa.

Incluso, como muchos británicos pensaban que la familia real era cada vez más disfuncional, consideraron que Felipe era un actor bastante significativo en una coyuntura que hizo que muchos se cuestionaran precisamente lo que él e Isabel debían garantizar: la estabilidad de la monarquía.

Reconocimientos

Reconocido por haber fundado el programa del Premio Duque de Edimburgo en el año 1956, el príncipe fue mecenas o presidente de cerca de 780 organizaciones y siempre demostró un especial interés por la investigación, el medioambiente, el desarrollo científico y el deporte. 

Luego de sufrir algunos episodios delicados de salud, en mayo de 2017 anunció que dejaría de llevar a cabo compromisos públicos contando con el apoyo pleno de la reina. A mediados de febrero de este año, el príncipe Felipe ingresó en el hospital tras haber sufrido una indisposición, sin que trascendieran más datos de forma oficial y únicamente confirmando que no se trataba de Covid-19.

Después de 28 días de haber ingresado salió del hospital, donde fue operado con éxito de un problema cardiaco preexistente, según el Palacio de Buckingham. El príncipe Felipe murió en 9 de abril del presente año a la edad de 99.

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