Stretching significa estirar. Así de simple. Consiste en hacer un estiramiento previo a la actividad física. Normalmente el stretching está asociado a los deportistas de alto rendimiento, particularmente a aquellos atletas que se dedican a la gimnasia. Pero, en realidad, es algo que todo aquel que practique ejercicios debería de realizar antes de una rutina de entrenamientos. En el siguiente artículo te contamos por qué deberías practicarlo.

¿Qué es el stretching?

Como ya adelantábamos, el stretching consiste en estirar antes de realizar una rutina de ejercicios. También es recomendable hacer estos estiramientos después de la actividad física, para relajar el músculo paulatinamente. Puede decirse que, con el stretching, preparas al músculo de cara al entrenamiento y, cuando terminas la actividad, lo ayudas a relajarse de forma adecuada. ¿Por qué? Porque no quieres lesionarte. Porque antes de empezar el músculo está frío y, cuando terminas, el músculo está caliente y no quieres que entre en reposo de golpe.

Dependiendo de la rutina que realices, el estiramiento que deberás practicar será diferente. Muchas personas suelen estirar de la misma manera antes y después la actividad porque, básicamente, es una serie de ejercicios ya memorizados. Con el stretching se busca estirar los músculos principalmente de las piernas y del tronco. También es recomendable estirar los músculos de los brazos y la espalda.

¿Para qué sirve el stretching?

Según la Universidad de Harvad, el estiramiento ayuda a proteger la movilidad y la independencia del cuerpo. Además, el stretching mantiene a los músculos flexibles, fuertes y saludables; la flexibilidad es esencial para proteger a las articulaciones. ¿Qué pasa si no estiras lo suficiente? Los músculos se ponen rígidos, débiles, incapaces de extenderse al máximo y, por supuesto, es posible lesionarse. ¿Las consecuencias? Un esguince como mínimo y, por supuesto, daño muscular.

Pero no solo es importante estirar antes del ejercicio; por ejemplo, al salir de la cama también sería bueno que estiraras un poco. Los brazos, los hombros, las piernas. Por supuesto, de una manera más relajada que cuando vas al gimnasio. Tienes que tener en cuenta que, durante la noche, el cuerpo entero está en reposo, y levantarte de golpe por las mañanas para enfrentarte al día puede ocasionar estrés. ¿De dónde crees que vienen los dolores de espalda, por ejemplo? Si estás sentada todo el día en la oficina y no te levantas un momento para estirar, es posible que termines con la espalda y las cervicales hechas polvo.

Beneficios de estirar

Como ya mencionamos, el stretching ayuda a evitar lesiones e incrementa la flexibilidad. No pienses que la flexibilidad es algo solo para los gimnastas o bailarines. La flexibilidad ayuda durante el proceso de envejecimiento; recuerda que, con la vejez, la movilidad muscular se pierde poco a poco. Además, el estiramiento es ideal para incrementar tu rango de movimientos, es decir, evitar que te sientas torpe mientras realizas una actividad tan simple como caminar o subir escaleras, por ejemplo.

Por supuesto, el stretching mejora tu rendimiento durante la actividad física, pues prepara a los músculos para una carga de ejercicio considerable. Por si fuera poco, el estiramiento puede mejorar el flujo sanguíneo y la circulación, pues gracias a estas rutinas de stretching el riego sanguíneo a los músculos es mayor. Estirar también ayuda a mejorar la postura y prevenir los tan molestos dolores de espalda, como ya avanzábamos. Si buscas más motivos para estirar, te contamos que también ayuda a liberar el estrés y apaciguar a la mente. Con solo unos minutos del día puedes liberar las tensiones del cuello, hombros y espalda.

 

 

 

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