Viajar  a Tierra Santa es toda una experiencia que no puede perderse. Israel un lugar tan espiritual, repleto de lugares religiosos de gran importancia para todos los cultos y no es para menos, en este territorio nació, creció, murió y resucitó Jesús. Es por esto que viajar a Tierra Santa se ha convertido en una de los recorridos más espirituales y místicos por excelencia. Pero visitar los monumentos que reconstruyen la vida de Jesús no es lo único que uno puede hacer.  Desde Jerusalén hasta Tel Aviv, pasando por Nazaret y Belén, Tierra Santa ofrece espacios arqueológicos, naturales y de ocio en los que se puede nadar sin hundirse, perderse por el bullicio de los mercados o escuchar conciertos de grupos locales.

JERUSALÉN

Esta urbe es el centro espiritual del mundo, donde las tres grandes religiones monoteístas tienen lugares sagrados. Uno de los lugares más espirituales que ver en Tierra Santa es la Basílica del Santo Sepulcro. Fue aquí donde murió Jesucristo en la cruz y fue enterrado en una tumba cercana para resucitar al tercer día. En este impresionante templo se respira un misticismo y una espiritualidad impresionante, y no es para menos, ya que sobre este lugar se cimentó el cristianismo.

BELÉN

Belén es una ciudad marcada por el muro que establece la frontera entre Israel y Palestina que, desde su construcción en 2002, se ha ido llenando de graffitis hasta convertirse en una galería de arte al aire libre. Belén, la ciudad que vio nacer a Jesús. Precisamente, la Basílica de la Natividad, el lugar donde estaba situado el famoso Portal de Belén, es su monumento más importante. El punto donde Cristo nació está señalado con una estrella de 14 puntas. Además, aquí encontrarás las Grutas de San Jerónimo, donde, según la tradición, está enterrado San Jerónimo de Estridón, padre de la Iglesia Católica y traductor de la Biblia al latín, la llamada “Vulgata”.

CIUDAD DE DAVID

Para completar la visita a Jerusalén, fuera de los muros se encuentra la Ciudad de David, que sorprende al visitante con túneles subterráneos que esconden parte de la historia de esta localidad. Al menos desde el año 3000 a.C., Jerusalén ha estado habitada continuamente, pero fue en la época de Salomón, cuando los límites se expandieron hasta lo que hoy se conoce como la Ciudad de David. Algunas noches, la ciudadela se ilumina con espectáculos de luces y música sobre las murallas del castillo.

JERICÓ

Cerca del río Jordán, Jericó se presenta como un oasis verde en medio del desierto gracias a las fuentes de agua que se encuentran en el Valle del Jordán, ubicado a unos 30 kilómetros al este de Jerusalén. Conocida por ser la ciudad más antigua continuamente poblada, Jericó cuenta con un gran legado arqueológico. Dentro de la misma ciudad se encuentran los restos de la ciudad bíblica de Tel es-Sultan y del Palacio de Hishman. En las afueras, merecen una visita el Valle Qelt y la Iglesia de San Jorge en Kosiba. Además, se puede subir a lo alto del Monte de las Tentaciones con un teleférico para observar la ciudad y el desierto y, al atardecer, disfrutar del ocio de Jericó en Central Square.

MAR MUERTO

A pocos kilómetros de Jericó, se presenta uno de los espacios más curiosos del mundo: el famoso mar muerto. Al visitar Israel o Jordania, uno no puede perderse la experiencia de acercarse a sus aguas, donde uno puede relajarse… sin hundirse. Pero también puede pasear por una orilla formada por cristales de sal, untarse de arriba abajo con barro y recargar pilas frente al dorado de los paisajes. En los alrededores la oferta hotelera y de restauración no deja indiferente e incluso se puede probar la cultura gastronómica de los beduinos.

VALLE DEL RÍO JORDÁN

Desde Jericó y bordeando el Mar Muerto, antes de llegar al Valle Jordán, se encuentra el sitio arqueológico de Masada, construido por Herodes. Una vez en el valle, que se extiende a lo largo de los 105 kilómetros que van del Mar de Galilea al sur del Mar Muerto, se puede visitar Betania de Transjordania (ya en Jordania), el lugar donde se bautizó Jesús. Rumbo al norte, otra vez en territorio israelí, sorprende la ciudad romana de Bet She’an, donde se halla un anfiteatro, baños y columnas de la época. 

NAZARET

También con un importante legado bíblico, uno de los monumentos más conocidos es la Basílica de la Anunciación, una de las más grandes de Oriente Medio, erigida donde se dice que el arcángel Gabriel anunció a María que iba a tener un hijo. Además, es la ciudad en la que Jesús pasó la infancia, y la Iglesia de San José es donde su padre tenía el taller de carpintería y la de la Sinagoga donde Jesús estudiaba y rezaba.. Entre las calles de la ciudad vieja, se encuentra el mercado, que brinda al visitante todos los aromas, sabores y texturas de Próximo Oriente.

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